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Pavía

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La Cartuja, los castillos antiguos, los valles, las montañas y la llanura bañados por el Ticino y el Po, son lugares que no hay que perderse en la zona de Lombardía que toca los distintos paisajes del Pavese, del Oltrepo y de la Lomellina
El Pavese es una zona llana con punto principal en Pavía, en el punto de confluencia de los ríos Ticino y Po sobre un relieve que la cobija de las inundaciones y, antiguamente, de asaltos enemigos.

La Lomellina, más allá de la ribera derecha del Ticino, evoca los cultivos de arroz y la presencia del agua. 
Por último, el Oltrepò, que tras pocos kilómetros de llanura, más allá de la ribera derecha del Po, empieza a encaramarse a lo largo de valles repletos de viñas y castillos, hasta los espesos bosques del Apenino Pavese, en la frontera con Emilia Romagna.

Completan el cuadro de las innumerables vías de agua del pavese, los canales. En primer lugar el Naviglio Pavese que nace del Naviglio Grande, en el corazón de Milán, y llega hasta Pavía.
Construido por Gian Galeazzo Visconti a mediados del siglo XIV, encuentra en su discurrir la Cartuja de Pavía y alimenta distintos antiguos molinos, visibles aún hoy con sus característicos perfiles.
No hay que olvidar tampoco el Naviglio di Bereguardo, que atraviesa el territorio al norte, llegando hasta Milán y que consituye uno de los recorridos preferidos por los piragüistas.

Pavía conserva numerosos monumentos de su glorioso pasado medieval, cuando fue uno de los centros más importantes de la Italia septentrional. Entre las espléndidas iglesias destacan el Duomo, con una de las cúpulas más grandes de Italia y la Basilica di San Miguel, obra maestra del estilo románico lombardo. 

La visita a la ciudad continúa con el Castello Visconteo, un edificio en planta cuadrada con cuatro torres y un ancho foso, hoy sede de los museos municipales con repertos de la época romana, esculturas de la época longobarda y la pinacoteca.
Muy famoso es el puente cubierto, reconstrucción de una estructura del sigo XIV destruida durante la Segunda Guerra Mundial, que lleva al Borgo Ticino, donde se encuentra la iglesia de Santa María en Belén.

Entre Pavía y Milán, el monumental complejo marmóreo del Convento de los Monjes Cartujos nace en el siglo XIV por deseo de Gian Galeazzo Visconti.
La Cartuja de Pavía, que se termina casi un siglo después con la construcción de la iglesia, es un lugar donde reinan la atmósfera de recogimiento y la belleza del arte. Ya en la entrada, la puerta de mármol prepara al visitante a la nobleza con la que fue ideado el lugar, en cuyo interior se encuentra el Palacio Ducal, donde se alojaban los huéspedes más prestigiosos. De mármol también es la fachada de la iglesia que se levanta sobre un amplio patio. 

Por lo que respecta al Oltrepò, la zona al sur de Pavía, que presenta distintos paisajes, tiene como punto de referencia Voghera, cuyo centro histórico está rodeado por bonitos bulevares que han reemplazado la muralla de fortificación, y donde se encuentra el castillo de los Visconti y la Colegiata de San Lorenzo, rodeada de pórticos.
Varzi, en cambio, conserva todavía su barrio medieval, con el Palacio Malaspina, la torre cuadrangular y la iglesia de los Capuchinos, construida en piedra arenisca en estilo gótico-románico. Se accede al barrio medieval pasando por dos torres antiguas, la torre Mangini y la torre del Reloj, que fue añadida en el siglo XVIII. 

Centro importante de la Lomellina es Vigevano, pequeña ciudad caracterizada por su Plaza Ducal, precioso ejemplo de arquitectura renacentista con en tres lados de pórticos y edificios con fachadas elegantemente pintadas y cerrado en el cuarto lado por la fachada barroca del Duomo.

Forma parte del territorio Pavese una parte del parque fluvial del Ticino, con 25 itinerarios de turismo ecológico. El valle, bañado por el río y los canales, se pueden recorrer a pie, a caballo o en bicicleta, para descubrir una rica flora y muchas especies de aves. 

Itinerario rico de influencias históricas, artísticas y religiosas es el que atraviesa la Via Francigena, antigua carretera que representó la vía de comunicación entre Roma y Europa y fue proclamada “Gran Itinerario Cultural Europeo” por el Consejo de Europa. Para complacer al turista más exigente, Pavía ha elaborado itinerarios cicloturísticos y automovilísticos, además del peatonal, relacionados con el recorrido de la Via Francigena, que atraviesan el territorio provincial pavese.
Otro recorrido interesante que desde Varzi llega hasta Génova es la llamada “via del sale” ("vía de la sal"). Es un itinerario que busca las distintas realidades locales donde se pueden admirar, no sólo la belleza de iglesias y castillos, burgos y paisajes, sino también la naturaleza, los bosques y sus pobladores.
El recorrido se puede hacer a pie, a caballo o en mountain bike. 

Las conmemoraciones históricas son citas que todos los pueblos de la provincia ofrecen. Cada año en Varzi, entre otros pueblos, se asiste a la conmemoración de un distinto episodio de su historia medieval.
En Vigevano, en cambio, se realiza el Palio delle Contrade.
Los ricos y preciosos trajes reproducidos a partir de pinturas e imágenes que representan exactamente aquella época, son el orgullo de la manifestación. Tambores, bailes, artes y oficios de antaño, con gustos, sabores y perfumes de una época lejana, se reviven cada año en ocasión de este cuento en plena primavera.
Para los amantes de las termas, en cambio, Salice Terme, Rivanazzano y Miradolo son centros termales para el cuidado del cuerpo gracias a las varias tipologías de aguas terapéuticas y a nuevas técnicas utilizadas.

En el territorio pavese son muchas las influencias gastronómicas de otras regiones de Italia, como Liguria y Piamonte.
Arroz, productos lácteos y carne son los ingredientes esenciales de esta grastronomía.
En la producción de embutidos destaca el salchichón de Varzi, de Denominación de Origen Protegida, conocido ya en el siglo XII. Muy apreciadas son también las sobrasadas, los tocinos, los embuchados de cerdo y los cacciatorini (pequeños salchichones). 

Además de destacar por sus castillos y burgos medievales tales como el de Sartirana, Lomello y Scaldasole, la Lomellina es una zona conocida por el cultivo de arroz.
En la llanura bañada por el río Ticino, los campos cultivados son muy extensos y constituyen gran parte de la historia y cultura local.
El arroz es el rey de la gastronomía pavesa. Se cultiva de cinco tipos dependiendo del tamaño y la forma de los granos, y se puede utilizar no sólo en los famosos risotto o en los timbales, sino también con aceite o mantequilla, para acompañar filetes de pescado o de rana, además de ser también ingrediente fundamental para la preparación de dulces. 

Entre los platos más antiguos la zuppa pavese, con caldo, huevos y queso a los que se añaden rebanadas de pan y berros. 
El Oltrepò, en cambio, es zona de setas y sobretodo de trufas. Son típicas las trufas blancas que se recogen a orillas del Po.
Entre los otros productos típicos, destacan el gustoso salchichón de oca que recuerda tradiciones culinarias medievales, y el dulce preparado con grasa de pato, el bisson.
Muchos son los vinos Doc del territorio pavese: el famoso Barbera, el Pinot gris y blanco, el malvasia y el moscato entre otros.