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Monza e Brianza

  • Descripción
  • Qué ver
  • Qué hacer
  • Qué comer

Situada en el interior del triángulo “ideal” trazado por las ciudades de Como, Lecco y Milán, esta provincia se extiende en un territorio en su mayor parte llano y colinar al norte y al este.
La provincia aparece atravesada por los ríos Lambro, Seveso y numerosos canales.
Brianza ocupa el centro de la región de los lagos, de hecho son muchos los lagos que siembran su paisaje; el más imortante de los cuales es el Lago Annone, con una forma que recuerda a un corazón y con la peníonsula central de Isella que lo divide en dos.

Tierra de agricultura e industria, la Brianza es la tierra de Parini y Stendhal, de la que los poetas han extraído la belleza de los paisajes para plasmarla en sus versos. La provincia aparece dividida en cuatro zonas: la primera es la representada por Monza, tercera ciudad de Lombradía en cuanto a su número de habitantes y parte histórica; la segnda es la zona de la Baja Brianza occidental, correspondiente en parte al valle del río Seveso. La zona de la Baja Brianza central norte y sur, corresponde en parte con el valle del río Lambro. Por último la zona de la Baja Brianza oriental, que se corresponde con la parte del valle del torrente Molgora.

Tierra de confín entre el territorio milanés y el comasco, la Brianza ha sido, históricamente, lugar de veraneo gracias a la dulzura de su paisaje, verde y llano y sembrado de santuarios y residencias nobiliarias.
El destino más importante es Monza, ciudad de origen antiguo y famoso centro industrial, que conserva en el casco histórico importantes espacios e interesantes monumentos.

El Duomodel siglo XIII, custodia la celebérrima Corona Ferrea, cuajada de piedras preciosas que, según la tradición, proviene de un clavo de la cruz de Cristo. 
Muy interesante el Museo Serpero, que conserva el tesoro del Duomo. La Villa Real, construída en estilo neoclásico por Piermarini a finales del siglo XVIII, presenta un suntuoso interior con un teatro de corte, la sala hemisférica, la capilla y el salón de honor. En el ala norte se encuentra la Pinacoteca Civica. 

Más allá de la Villa Real se encuentra la entrada al espléndido parque, uno de los más grandes de Europa, atravesado por el río Lambro y recorrido por numerosos caminos a lo largo de los que se encuentran alquerías, pequeñas iglesias, campos de golf y polo y el autódromo, donde se disputa el Gran premio de Fórmula 1.
El autódromo de Monza, considerado una joya de la técnica, es el mayor complejo deportivo a motor de Italia. 
El circuito de carretera ha sido continuamente modificado para dotar al autódromo con las infraestructuras más modernas. 

A unos diez minutos de Monza encontramos las localidades de Oreno y Vimercate. La primera es famosa por sus patios y sus casas de labranza que se alternan con espléndidas villas como la Villa Gallarati Scotti, en el centro histórico y la Villa Borromeo, en cuyo interior se encuentra un ciclo de frescos de la segunda mitad del siglo XV. 
En Vimercate se encuentra la Villa Sottocasa, de estilo neoclásico, antigua residencia de los Barbarroja y Bernabò Visconti.

Los parques son otros recursos del territorio de la Brianza, a disposición de quien quiera disfrutar de paseos por la naturaleza, descubrir el patrimonio florístico y faunístico de la zona o simplemente para relajarse. Algunos de los parques más conocidos son, entre otros, el Parque de la Villa Real de Monza, el Parque de las Groane, el Parque del Valle del Lambro, en los que se pueden seguir varios itinerarios que los comunican con las ciudades limítrofes y que se pueden recorrer en una agradable excursión en bicicleta

Otro recurrido indicado para descubrir desde cerca las bellezas de la Brianza es el Camino de San Agustín, que se puede recorrer a pie y que comunica 25 santuarios marianos y permite visitar los lugares artísticos e históricos más importantes de la provincia, desde las iglesias (como la bella Catedral de Monza) los monumentos hasta los parques. A pesar de sus connotaciones religiosas se trata deun recorrido que se puede efectuar también de una forma “laica”, para descubrir un territorio todavía poco conocido, a pie o en bicicleta durante unas vacaciones. 

La cocina de la Brianza está ligada a la tierra y a las tradiciones del campo y se presenta como genuina y natural. 
Platos como la cazzuola con la polenta o el minestrone alla brianzola necesitan de largas horas de cocción a fuego lento y los ingredientes se ponen en la primera fase de la preparación.
Uno de los productos más gustosos de la gastronomía de Monza es la Luganiga, un salchichón preparado con carne de cerdo, óptimo con risotto o con la típica michetta. Para los más golosos se aconseja probar los firun, dulces típicos de Monza, realizados con castañas cocidas al horno y ensartadas en forma de guirnalda.

La busecca matta, la polenta pasticciata, la verzata, las codornices en salsa, la brasada con higos frescos, son sólo algunos de los platos tradicionales de la cocina campesina quese remonta al siglo pasado de estas tierras.
Hoy en día, entre los primeros platos más cocnocidos de la cocina de Brianza encontramos el risotto alla luganega (con salchicha) y la pult (una variedad de la polenta tradicional).
entre los segundos platos se encuentran el asado a la brianzola, el conejo a la brianzola, la costillas de cerdo con luganega y la trucha a la comasca.

Destacan también los dulces, como el Masigott, la cutiscia, los tortelli de San Giuseppe, la Rusumada, la polenta dulce y la tarta de pan a la brianzola.