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Lecco

  • Descripción
  • Qué ver
  • Qué hacer
  • Qué comer

La provincia de Lecco se extiende al este del Lago de Como, junto a sus aguas; la parte de Lecco se presenta frente al imponente marco de las montañas como un dulce espectáculo de espléndidas villas en medio de parques seculares.
A partir del siglo XVIII la localidad creció considerablemente con la revolución industrial, convirtiéndose en uno de los más importantes centros industriales italianos: Lecco es hoy capital de una provincia rica y próspera.

La ciudad goza de una ubicación única, rodeada de una naturaleza fantástica y fabulesca. Entre ásperas montañas, la amplia cuenca aparece dominada  por el contrafuerte de las Grigne, del San Martino y de la inconfundible cresta del Resegone, montes apreciados por artistas como Manzoni y Stendhal.
Lecco es esencialmente un centro moderno que acoge más de un monumento interesante tanto antiguo, como el Puente y la Torre Visconteos, como reciente, como los edificios Mario Cereghini y Mino Fiocchi.
Su fama no puede prescindir de las reminiscencias literarias de “Los Novios", la novela más importante de Alessandro Manzoni.

El descubrimiento del territorio ofrece varios puntos de atracción que forman una trama multicolor y preciosa: la naturaleza y su valorización, los asentamientos habitados diseminados por el paisaje y los elementos arquitectónicos, especialmente del período románico.

Antiguos burgos inmersos en paisajes preciosos que influyeron en la obra de Leonardo Da Vinci: esta es la provincia de Lecco.
La localidad de Lecco ofrece la posibilidad de realizar encantadores paseos a las orillas del lago a través de itinerarios sacados de la novela de Manzoni visitando los lugares que la tradición ha guardado como teatro de los episodios de "Los Novios".

La cercanía al Lago de Como añade encanto a las numerosas localidades y lugares ideales para pasar unas vacaciones relajantes donde se pueden practicar deportes acuáticos así como seguir itinerarios culturales en busca de burgos históricos y monumentos antiguos. Varenna es un ejemplo de ello, con sus playas de piedras o de arena y pequeños puertos turísticos, puntos de partida de excursiones en barco a lo largo del Lario. El pueblo está situado en un promontorio bajo el monte San Defendente y su posición privilegiada permite disfrutar de un panorama espléndido. La joya de Varenna es seguramente la Villa Monastero, construida sobre un antiguo monasterio cisterciense.

El borgo di Vezio es una verdadera joya con su pequeño pueblo medieval, y su castillo es un importante ejemplo de fortificación militar.
En Dervio, el paisaje se extiende desde las playas del pueblo de pescadores hasta el antiguo Castillo que data del siglo XIV, mientras la iglesia de los Santos Quirico y Judit, en la parte más antigua del pueblo, data del siglo XI.
Abadía Lariana, además de ofrecer una llanura de hierba junto al lago, es sede del interesante Museo del Setificio, que cuenta la historia de la secular tradición lariana de la tejeduría y de la manufactura de la seda.
Merece la pena visitar la iglesia de San Jorge en Mandello, una excepcional pinacoteca de arte medieval, que se puede visitar previo aviso; también en Mandello se encuentra el Museo de la Moto Guzzi que narra la historia de la motocicleta lariana.

La Abadía de Piona en Colico aparece como una joya arquitectónica y un remanso de paz y espiritualidad situada en un promontorio que desciende gradualmente hacia el lago. Los fuertes de Fuentes y Montecchio se presentan como un testimonio de la importancia estratégica a nivel militar de la zona. El primero de ellos se remonta a la época de la dominación española del siglo XVII del cual hoy restan las ruinas; el segundo, construído en ocasión de la Gran Guerra, es hoy una joya de la ingeniería militar.
La Iglesia de San Pedro al Monte en Civate, la más importante huella de arquitectura románica de Lombardía, se encuentra en un evocador punto panorámico.

Entre los lugares de fe de mayor importancia hay que citar el Monasterio de Santa María del Lavello de Calolziocorte, un conjunto religioso que presenta aún hoy el convento, los claustros y la iglesia que se remonta al 1500.
La provincia de Lecco no sólo es lago. Abandonando la ribera, a pocos kilómetros, se llega al encantador paisaje montañés de la Valsassina, una zona rodeada de pequeños y encantadores pueblecitos dentro de un oasis de paz y tranquilidad que conserva usos y tradiciones del pasado y donde el tiempo parece haberse detenido.

Si nos dirigimos, en cambio, hacia el sur llegaremos a la verde Brianza. Esta localidad ofrece numerosos ejemplos de su glorioso pasado a través de sus villas nobles, que enriquecen el paisaje del imponente curso del río Adda, favorecedor del desarrollo de diversas obras maestras de ingeniería como las Digas y el Puente de paderno de Adda.

Debido al fuerte vínculo con la obra de Manzoni I Promessi Sposi (Los Novios), Lecco ofrece un interesante itinerario histórico y cultural que transporta al visitante a la atmósfera del período de Renzo y Lucía. Entre los lugares manzonianos de mayor interés destaca la Villa Manzoni, residencia veraniega del escritor y museo de la ciudad y el barrio Pescarenico, donde se encuentra el convento en el que residió el personaje de Fra Cristoforo, los barrios Olate y Acquate, con la presunta casa de Lucía, la iglesia de Don Abbondio y el palacio de Don Rodrigo.
Alejándose del centro de la ciudad se llega a la localidad de Chiuso, donde se puede visitar la Rocca dell’Innominato.

La provincia de Lecco es sinónimo también de turismo activo. Este territorio, con una naturaleza para todos los gustos, ofrece numerosas opciones a los amantes de la misma y del turismo al aire libre.
Las montañas de Lecco de Grigne y del Resegone, cuyas cimas han forjado a algunos de los más importantes alpinistas de la historia, son un escenario ideal para los amantes del senderismo de alto nivel y de la escalada.
Los innumerables senderos ofrecen bellos recorridos en medio de la naturaleza incluso para los menos expertos. La Valsassina en verano es óptima para los que buscan unas vacaciones agradables y saludables llenas de paseos familiares, mientras que en invierno, con la abundante nieve, se transforma en un paraíso para los amantes del esquí con pistas y estructuras excelentes, especialmente las de Bobbio Artavaggio y las de las Betulle.

Entre los recorridos en medio de la naturaleza de Lecco no se puede dejar de mencionar el famoso Sendero del Viandante. Una antigua vía comercial de 40 km de largo que desde la Abadía Lariana conduce hasta las puertas de la Valtellina. Este recorrido, practicable fácilmente en distintas etapas, se desarrolla  a lo largo de antiguos caminos de tierra a través de campos y de bosques de castaños y olivos, atravesando algunos de las localidades más evocadoras de la orilla este del lago como Mandello del Lario, Lierna, Varenna, Perledo y Bellano, famosa por el Orrido, una profunda garganta excavada por el río Pioverna que forma una bella cascada.

Los amantes del deporte y las actividades al aire libre debe visitar el Lago. Las orillas de Lecco permiten practicar un gran número de deportes acuáticos. De los más clásicos, como la canoa o la vela, a los más modernos como el wind y el kite surf.
Los aficionados a las dos ruedas encontrarán una vasta gama de itinerarios y recorridos de distintos niveles de dificultad. Aquellos que prefieren la bici de montaña podrán cimentarse en los espectaculares y complicados trazados a lo largo del lago, mientras que las calles de Brianza, con sus pendientes, son un estupendo entrenamiento para los aficionados a la bici de carretera. El estupendo entorno justificará el mayor de los esfuerzos.
Respecto a los deportes de riesgo, el Monte Cornizzolo, por ejemplo, es un punto de referencia, frecuentado por los parapentistas de todo el mundo.

 

En el territorio de Lecco los buenos paladares encontrarán como mínimo tres tipos de cocina local, tres culturas alimenticias con características distintas dependiendo de la zona geográfica la que pertenecen: el lago, la montaña o la llanura.
En la zona de los valles y de la montaña se degusta una cocina simple, basada sobre todo en la polenta amarillataranga o vuncia, que acompaña gustosos platos a base de carne de caza o quesos caseros de dos tipos: graso y semigraso. En Valsassina el producto típico es el taleggio (un tipo de queso), pero no hay que olvidar tampoco los productos derivados de la leche de cabra, la ricotta y la mantequilla.

En la zona de Brianzola encontramos contundentes especialidades como la verzata (cazzoeula, casoela, etc.), la busecca o foiolo (una especie de callos), la polenta e uccelli, los cotecotti con alubias y naturalmente los embutidos locales como la filzetta y el cacciatorini. Destaca también la original rusticiada, un plato hecho con lomo de cerdo y salchicha cocinada con cebolla.

El conejo alla brianzola se cocina con salsas cuyas recetas llegan hasta nuestros días de antiquísimas tradiciones; ternera a la California, que toma el nombre de una vieja granja entre Viganó y Monza.
El pescado es el gran protagonista de la cocina del lago. El risotto con filetes de perca es el “plato nacional” del Lario pero también otras especialidades conservan la memoria de una gastronomía sencilla y popular: los misultitt, italianizados como missoltini, son los agones pescados entre mayo y junio, secados al sol y salados en las llamadas missolte de madera.
En lo que respecta a los dulces se puede degustar la miascia, a base de harina amarilla con uvas pasas, miel de producción local y frutos secos, típica de la Valsassina son los caviadini, galletas de pastaflora  y azúcar.