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Como

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El de Como a Bellagio, a lo largo del brazo oeste del Lago de Como, es un viaje sugestivo que nos descubre el Sacro Monte de Ossuccio, en la isla Comacina, declarado patrimonio de la Humanidad por la Unesco, en busca de burgos medievales característicos, villas nobiliarias del siglo XIX e itinerarios naturales por sus verdes montañas.

El variado territorio comasco se presenta con zonas montuosas, llanas y de lagos; la misma ciudad de Como está situada a los pies del Monte Brunate, rodeada por colinas y relieves prealpinos y se asoma al lado meridional del homónimo lago.
Partiendo desde Como, en la punta extrema del brazo oeste del lago, se llega a pueblos de gran belleza en lo alto de montes que se asoman a las calmas aguas, o pequeñas perlas engastadas en los meandros creados por los relieves. 

Todas las localidades que se asoman al lago son lugares ideales para las vacaciones en cualquier momento del año; se llega en barco, en los característicos funiculares o también recorriendo los caminos que ofrecen bellos panoramas y una naturaleza pura. 
Icono y orgullo de la ciudad de Como es Alessandro Volta, el célebre inventor de la pila, cuyo nombre está presente en gran parte del patrimonio comunal local.

La zona de Como ofrece muchos itinerarios en medio de la naturaleza. La zona más rica es el Val de Intelvi, situado entre el lago de Como y el de Lugano. 
De unos doce kilómetros de largo, el valle presenta abundantes zonas verdes y llanas y delicados relieves montuosos que sirven de acceso a los prealpes. 
Su centro es Lanzo, donde se llega desde Argegno cruzando bosques y carreteras repletas de centros antiguos y villas espléndidas. En la misma zona se encuentra San Fedele, otra localidad que ofrece importantes estructuras turísticas. 

En verano, excursiones en medio de la naturaleza a lo largo del camino de los Montes Lariani; en invierno deportes de montaña. El monte Sighignola representa el lugar ideal para disfrutar de la naturaleza.
No hay que dejar de hacer una excursión a la Isla Comacina, entre restos arqueológicos que se remontan al siglo II a. C., y posteriores, como una preciosa Iglesia románica integrada en el verde de los bosques del Monte Costone y donde reina la calma del lago, interrumpida sólo por el trabajo de los pescadores en la bahía. Enfrente de la isla, el Sacro Monte de Ossuccio por donde se sube hasta llegar al Santuario de la Beata Virgen del Socorro, a través de un paisaje de montaña y cultivos de olivos, encontrándose con pintorescas y solitarias capillas del siglo XVII.


La localidad más famosa es sin duda Bellagio, que conserva un casco antiguo protegido por una antigua muralla con callejuelas estrechas que, desde la ribera del lago, se encaraman al promontorio y una zona de hoteles de lujo y tiendas refinadas en el paseo a lo largo del lago.
Su antiguo origen está representado en la catedral románica de San Giacomo que se remonta al siglo XII y que conserva en su interior el mismo aspecto de entonces. En la cumbre del promontorio surge Villa Serbelloni y Villa Melzi, un perfecto ejemplo de mansión nobiliaria de los siglos XVIII y XIX. No hay que perderse una visita a los amplios parques de la época, desde donde se goza de un panorama estupendo.
Brunate es la localidad más cercana a Como, a la que se llega utilizando el funicular secular. En el recorrido entre la ciudad y el pueblo, la Ermita de San Donato, en medio a la vegetación del lugar, ofrece la posibilidad de efectuar una parada agradable para los que prefieran rrealizar un tramo a pie. 

El pueblo de Brunate ofrece paseos característicos entre los senderos que unen villas en estilo liberty y que llevan a la Iglesia de San Andrés. Otro lugar sugestivo es Laglio, que además de ser una localidad agradable, sorprende por los bosques que la rodean y por la cueva “Buco dell’Orso”, donde se han hallado huesos de oso y otros restos que remontan a la prehistoria, algunos de los cuales expuestos en el ayuntamiento.
En Moltrasio se camina escuchando las aguas del torrente que la atraviesa. Ricas mansiones cuentan el amor de las familias nobiliarias por estos lugares que eligieron como residencias veraniegas: Villa Passalacqua, Villa Pasola, Villa Erker Hocevar y Villa Ghisio, conservan bellos espacios verdes y todo el encanto de la época en la que demoró allí Vincenzo Bellini. 
Villa Carlotta en Tremezzo destaca por sus espléndidos jardines y museos, extraordinaria obra de arte de la naturaleza y del ingenio humano.

Brienno es un típico burgo medieval, situado entre el pequeño puerto y las montañas por las que ascienden las características callejuelas que conservan el aspecto y la atmósfera de entonces.
Se puede visitar la Iglesia de los Santos Nazario y Celso, desde la que se puede gozar de una vista preciosa sobre el lago y la iglesia románica de Santa Ana, una de las más antiguas. 
No hay que dejar de hacer una excursión a Baradello, a pocos kilómetros de Como. 
Una torre alta e imponente indica, desde lo alto de la colina, el lugar donde se erige, en el interior de una muralla fortificada, el castillo del siglo XII, inmerso en el parque Spina Verde. 
Sus monumentos antiguos, su espléndida naturaleza y el espectacular panorama justifican por sí solos una visita. Baradello es también el nombre de un palio medieval que se celebra a comienzos de septiembre: una competición entre barrios del clásico torneo caballeresco que tiene lugar en Cernobbio, localidad turística conocida a nivel internacional.

El Lago de Como, uno de los más importantes de Lombardía, es el protagonista de estos parajes.

Ofrece excursiones emocionantes en barco a motor o velero en busca de ensenadas ocultadas por el verde de los bosques. 
Los amantes del deporte disponen un gran abanico de posibilidades, desde las clases de windsurf hasta las de parapente en el monte Cornizzolo, los campos de golf, los itinerarios de senderismo y mountain bike

En verano se pueden efectuar pasear a lo largo del camino de los Montes Lariani; en invierno el monte Sighignola se presenta como el lugar ideal para los deportes de montaña.
Merece la pena visitar Bellagio por las oportunidades de compras de calidad que ofrece, sobretodo de productos típicos, en primer lugar la seda, en las evocadoras calles del casco antiguo, donde numerosos talleres confeccionan corbatas y pañuelos así como vestuario y telas para la casa.

La cocina de la provincia se presenta indisolublemente ligada al lago, con platos a base de pescado: truchas, tencas y percas.

Existe además una cocina que deriva de los productos de montaña, sabores que se encuentran en la polenta o en lo splatos a base de carne de caza.

Son numerosos los platos típicos tanto dulces como salados.
En la mesa comasca no faltan las longanizas, los embutidos de cerdo de una longitud mínima de 20 cm. y que pueden llegar a los 18 metros; la mortadela de hígado y los missoltitt (pescados salados y secados).

Los quesos de mayor fama son el Crescenzine y el  Zincarlin (queso picante de cabra). Entre los dulces típicos destacan el Mataloc de Menaggio y el Paradell de Tremezzo.
El vino tinto de Bellagio y el Vespetró de Canzo son algunos de los caldos más conocidos, mientras que para acompañar los postres se sugiere probar el licor de hierbas de los Monjes de Piona.