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Bérgamo

  • Descripción
  • Qué ver
  • Qué hacer
  • Qué comer

Bérgamo y su provincia es el destino ideal para los apasionados de arte y cultura y del deporte, gracias a unas eficientes estructuras turísticas. De hecho, el clima templado, los intereses artísticos y las bellezas son factores fundamentales para el turismo. 
La provincia bergamasca está situada en la parte oriental de Lombardía y ocupa la sección central de los Prealpes lombardos y una pequeña parte del llanura padana.
De hecho, el norte es montuoso mientras que en el sur el territorio se divide entre colinas y la llanura padana.
El territorio bergamasco también ofrece paisajes que conjugan de manera armónica ambiente natural y presencia humana. 

En sus valles, Val Seriana y Val Brembana, converge gran parte del turismo de montaña con pistas de esquí de varios niveles de dificultad y una amplia red de instalaciones de remonte por medio de las cuales es posible alcanzar las numerosas pistas presentes. Sin embargo, estos valles no viven sólo en invierno; en verano muestran su lado más agradable, ofreciendo la posibilidad de realizar preciosas excursiones en medio de una vegetación lozana invadida por maravillosos  juegos de luz y reflejos; en otoño, el triunfo de los colores pardos, rojos y amarillos convierte los bosques que revisten las laderas, en escenarios encantados donde cada día es diferente.

En la zona de los lagos, la parte bergamasca está representada por el Lago de Iseo, en el confín con la provincia de Brescia, donde se pueden practicar deportes acuáticos, hacer excursiones en barca o visitar los pueblos de los alrededores.
En la gran región de los lagos lombardos, la parte de Bérgamo es famosa por dos en particular: el pequeño Lago de Endine, considerado un oasis de fauna rodeado de cañizales y bosques, y el Lago de Iseo, más majestuoso, y famoso por las excursiones en barco, los deportes de agua y los sugerentes pueblecitos. En la zona que incluye Val Cavallina, Val Calepio y el Alto y Bajo Sebino, los lagos subrayan el carácter geográfico distintivo que conjuga las colinas y los montes de los alrededores, las peculiaridades ambientales y la rica presencia histórico-artística.

 

Encerrada entre sus muros y encaramada en una colina, Bérgamo alta conserva en su disposición urbana, el antiguo aspecto de ciudad medieval, rodeada por su compacta muralla construida por los venecianos en el siglo XVI, cuando la República de la Serenísima estaba en el ápice del poder; más de tres siglos de bienestar y desarrollo económico que han dejado sus huellas en los monumentos, en las instituciones y en el carácter de los ciudadanos bergamascos. Un período representado en sus iglesias, plazas y edificios bien conservados, como el Duomo, la Capilla Colleoni y el Baptisterio, así como la Plaza Vecchia y el Palacio della Ragione.


No hay que perderse la Academia Carrara, una de las principales pinacotecas italianas y el Teatro Donizetti, dedicado al más ilustre ciudadano de Bérgamo y famoso compositor, Gaetano Donizetti.
En otros lugares de la provincia bergamasca, el alma medieval se alterna con las realizaciones más recientes, siempre dejando testimonios de altísimo valor, como las iglesias, desde la de San Tomé, joya románica en Almenno San Bartolomeo, hasta la de Santa Bárbara, que alberga un importante ciclo de frescos de Lorenzo Lotto en Trescore Balneario. El Castillo de Cavernago es una importante edificación defensiva convertida con el paso del tiempo en residencia nobiliaria adornada con preciosos frescos. 

Merece la pena visitar el importante santuario mariano de Caravaggio de 1451, y Pontida, sede de un monasterio benedectino donde, en 1167, tuvo lugar la reunión de las localidades lombardas que juraron defender su libertad contra Federico Barbarroja.
Declarado patrimonio de la Humanidad por la Unesco, el pueblo obrero de Crespi d’Adda de finales del siglo XIX, es una pequeña ciudad con una fábrica ya en desuso, y las casas de las familias que trabajaban allí todavía habitadas hoy en día, con todos los servicios necesarios. Está considerado el plan urbanístico obrero mejor conservado y el más completo del sur de Europa, y se puede visitar con guía o individualmente. 

Para los amantes de los deportes invernales, las numerosas estaciones de esquí presentes en los Prealpes Oróbicos, ofrecen pistas de esquí, snowboard y patinaje para unas vacaciones caracterizadas por el deporte, la naturaleza y la buena calidad de los servicios otorgados. 

También en la montaña, quien quiera combinar descanso y bienestar gozando del aire puro y del verde intenso, puede dirigirse a las termas de S. Omobono en el Valle de Imagna, con aguas sulfurosas muy conocidas por sus propiedades. 
En Val Seriana se puede elegir entre múltiples recorridos dedicados a los amantes de las dos ruedas, del senderismo, de los paseos por pueblos de gran belleza y de las visitas a lugares históricos como el Castillo de Gromo, construido en 1226 sobre un espolón montañoso en posición dominante con respecto al valle, y la Cascada del Serio con sus 315 metros de altura, considerada la más alta de Italia y la segunda en Europa. 

Se puede pasear también por los oasis naturales presentes en todo el territorio, desde el Parque de las Colinas de Bérgamo, que abarca un zona colinar muy amplia alrededor de la ciudad, hasta la reserva natural regional Valpredina, oasis de WWF, con fauna típica del área alpina y un jardín botánico, con una vegetación de tipo mediterráneo introducida de forma artificial pero que se ha adaptado perfectamente a las condiciones climáticas del lugar. Merece la pena recomendar el Sentiero dei Fiori (Sendero de las Flores), entre los términos municipales de Oltre il Colle y Zambla, en un bello ambiente montano, donde crecen plantas de origen antiguo que han sobrevivido a eras glaciales. 

Los lagos son la destinación preferida por los aficionados a la vela, windsurf, minicruceros o simplemente para pasear a orillas del lago.
En Villa de Adda es posible dar un paseo por el río Adda en el ferry inventado por Leonardo Da Vinci, una barcaza de madera de 60 metros cuadrados que comunica la orilla de Lecco con la de Bérgamo, ideal para paseos, picnics y excursiones al aire libre.
Por último, las Termas de Trescore, con sus aguas curativas, ofrecen una estancia agradable que une salud, bienestar y descanso.
El territorio de Bérgamo cuenta con casi 200 kilómetros de carril bici que atraviesan los lugares más bellos de la provincia.

Bérgamo es una tierra rica de productos gastronómicos variados y sabrosos: de los quesos a los dulces, de los embutidos a la polenta, la oferta culinaria satisface los paladores más exigentes.
Los primeros platos típicos bergamascos son los Casonsèi de la bergamasca, ravioles típicos con relleno de carne o queso, y los Scarpinocc de Par, preparados con pasta fresca, son una verdadera delicia para los amantes de la buena comida.

Hoy en día, el territorio bergamasco también es reconocido como tierra de la polenta, clásica o taragna (acompañada por los excelentes quesos de la tradición de Bérgamo) que se sirve con carne de caza o estofado.

Para los paladares más golosos no faltan las tentaciones: las galletas de Clusone, bañadas en chocolate, las galletas de San Pellegrino, la famosa polenta e osèi hecha con bizcocho y mantequilla, de chocolate o de avellanas, la Tarta de Treviglio y la Tarta del Donizetti.
Los platos tradicionales se acompañan con aceite del Sebino, producido en una amplia zona que rodea el Lago de Iseo de norte a sur.

Variada y selecta es la oferta de vinos, especialmente los de la zona de las colinas que van del río Adda al lago de Iseo (la zona de Valcalepio). El Valcalepio supone el renacimiento de la enología en las tierras de Bérgamo, sobre todo al inicio de los años 70 cuando se comienza a afinar los viñedos que ha llevado, en 1976, a obtener el prestigioso certificado DOC en las tipologías de tinto, blanco y moscato passito.

Hoy el territorio de Bérgamo es famoso también como tierra de quesos: el branzi, originario de Val Brembana, el formai de mut y el taleggio, que recibe su nombre del Val Taleggio en el Alto Bergamasco, donde se empezó a producir alrededor de los siglos X y XI y que representa el mejor acompañamiento para la polenta (además de los vinos del Valcalepio).

También hay que incluir entre los mejores productos típicos el stracchino bronzone, uno de los productos más característicos del Bajo Sebino, queso de mesa de pasta blanda que por su genuinidad y calidad, disfruta de la denominación DOP (Denominación de Origen Protegida).
La provincia de Bérgamo también se conoce por la producción considerable de miel, excelente para degustar con queso.