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Imperia

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Imperia es la provincia más occidental de Liguria.
Limita al norte con Piamonte, al este con la provincia de Savona y al oeste con Francia. Al sur la baña el Mar Lígure. Su capital es la ciudad de Imperia (41.500 habitantes), superada en población por  San Remo (56.000 habitantes). 

Mar y montaña están tan cercanos que la zona alberga cuatro comunidades de montaña: la Comunidad del Olivo, Alta Valle Arroscia, Argentina Armea y Montana Intemelia.
La ciudad de Imperia debe su nombre al río Impero, que separa dos pueblos históricamente rivales: Porto Maurizio y Oneglia; hoy en día unidos en una única ciudad. En mayo de 1945 el territorio fue ocupado durante un mes por las tropas francesas a las órdenes de Charles de Gaulle, los llamados Tirailleurs. 

El tramo de costa de la provincia de Imperia hasta la frontera francesa es conocido como la Riviera dei Fiori, caracterizada por una alternarse continuo de bahías, puertos y ensenadas que, a 300 metros de altura, se convierten en valles, gargantas y picos montañosos. El mar de la Riviera es famoso por mantener una temperatura templada incluso en invierno. A poca distancia de la costa, detrás de las colinas, se suceden valles y bosques.

Imperia es famosa por la fuerte presencia de la industria alimetaria, tanto aceitera como de pasta, aunque con el tiempo su economía se ha redirigido más hacia los servicios y el turismo en esta zona todavía hoy abunda el cultivo del olivo. 

No hay que dejar de ver la céntrica via Bonfante, con sus pórticos y las Galerías Isnardi y de los Orti, donde se encuentran las tiendas más chic de la ciudad. A lo largo del litoral, de espaldas al puerto se encuentra la vieja Oneglia, con sus antiguas casas de pescadores y el Palacio de los Doria, históricos señores de la ciudad. En el límite oriental de la ciudad se pueden ver todavía los restos de la muralla del siglo XVII ordenada por los Saboya.

No muy lejos de allí surge la iglesia de la Anunciada, con fachada neoclásica, y el conjunto de los Scolopi del siglo XVIII. De estilo neoclásico es también la Catedral (Il Duomo), dedicada a San Mauricio, situada fuera del casco histórico. En la Plaza del Duomo se encuentra también el famoso Museo Naval.

La playa más conocida de la riviera es la Spiaggia D'oro (Playa de Oro), en el pequeño puerto turístico de Borgo Marina. Sin embargo cada uno de los pueblos costeros de la provincia, desde Imperia hasta Bordighera, desde Arma di Taggia a Diano Marina, o hasta Ospedaletti ofrece playas encantadoras y soleadas.  Entre los centros turísticos del interior se destacan Dolceacqua (dominada por el Castillo de los Doria, al que se accede atravesando un escenográfico puente sobre el río Nervia), Pigna (centro de arte y de aguas termales), Rocchetta Nervina (famoso por ser un frecuente destino de excursiones, gracias a sus pequeños lagos), Perinaldo (con su famoso observatorio astronómico “Cassini”) y Pieve di Teco (con sus característicos pórticos).

En San Remo, la ciudad de las flores, el edificio más famoso es el Casino, de 1905, es una localidad renombrada sobre todo por el Festival de la Canción italiana
Ventimiglia es la última ciudad italiana antes de la frontera francesa y presenta dos almas: la ciudad arqueológica, de época romana, en realidad un museo al aire libre con el teatro intacto, la puerta de Provenza, las termas y los mosaicos. La ciudad medieval, en la orilla derecha del río Roia, se caracteriza por su poderosa muralla, la Catedral de la Asunción, el baptisterio de planta octogonal y el convento de las Canónigas lateranenses. Merece una visita el Teatro Salvini di Pieve di Teco, el más pequeño del mundo.

La provincia de Imperia cuenta con una flora extraordinaria: de las mundialmente famosas Palmas de Bordighera a las terrazas del valle del Nervia, cuyos viñedos y olivos confieren al territorio colores únicos. De la misma manera, en las colinas del Olivo los árboles se alternan con casas y pueblos. Por último citamos los valles entre Liguria y Piamonte, como los de Argentina, Armea y Arroscia, ricos en grandes recursos naturales que se alternan con testimonios históricos de antiguos asentamientos. 

La rica oferta de paisajes marinos, montañas y colinas brinda la posibilidad de experimentar diferentes actividades. 
La costa de San Remo tiene gran vida mundana: además del Casino se puede ir de compras, hay muchos restaurantes y los locales abren hasta tarde. 
La zona, sin embargo, se presta también a itinerarios de aventura en la naturaleza que, a través de los bosques llevan a los pueblos medievales llegando hasta la orilla del mar. Hay un sistema de recorridos para hacer trekking en todo el territorio provincial. 

La zona montañosa es conocida como los Alpes del mar, y es ideal para excursiones en bicicleta: de hecho se han construido toda una serie de senderos adaptados a la bicicleta de montaña para fomentar y satisfacer la demanda de actividades al aire libre. En los Alpes Lígures es posible realizar excursiones para descubrir las diferentes floraciones según la estación, situaciones que sin duda los amantes de  la naturaleza y fotografía saben apreciar. En los Alpes ha sido instituido el Recorrido de los Jardines, que une diferentes elementos naturales, artísticos y culturales de regiones marcadas en su pasado por desarrollos y analogías culturales específicas, a pesar de las fronteras históricas de los estados nacionales. 

En Imperia la colina de las Cascine acoge la Villa Grock, que acogió al famosísimo payaso suizo Adrien Wettach y que invita a hacer una excursión hasta la pequeña iglesia de San Lucas que se asoma al grupo montañoso del Mongioje. 
Para finalizar, el Museo del Olivo cuenta a los visitantes la centenaria historia del aceite de oliva y de su producción. 

Los productos de la tierra y sus derivados constituyen las delicias típicas de la cocina local. Los olivos brindan el aceite que da a la focaccia ligure su inconfundible sabor genuino. 
Pero hay mucho más: el ajo de Vessalico, con su pigmentación rosa, es raro y muy apreciado en la zona del valle Arroscia. En el municipio de Vessalico, de hecho, el 2 de julio se celebra una fiesta para presentar las ristras de ajo, trenzas confeccionadas por los cultivadores.
El ajo es muy valioso en la producción de otros dos productos típicos: el pesto y el ajè, una salsa a base de huevo y aceite de oliva de origen medieval parecida a la famosa alioli muy usada en Francia. 

Entre los platos típicos encontramos también el pan de Triora, confeccionado con formas más bien grandes con una mezcla de harina de trigo y sarraceno. Tiene fama de ser duradero y se sirve con requesón de oveja fermentado – el bruzzu – o con un queso de cabra de cabaña alpina. Única en su género es la miel del valle Val Roja, por las condiciones climáticas en las que se elabora bajo la influencia del Mediterraneo y los Alpes. El territorio acaba recogiendo una mezcla de aromas que brindan a esta miel un sabor difícil de obtener en otros lugares. La zona es también famosa por sus vinos. Cada valle tiene su propia producción: el Vermentino, el Pigato, el Rossese son sinónimos del placer de beber y de calidad certificada.