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Génova

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Soberbia por la historia que cuenta. 
Soberbia por la arquitectura antigua que engalana sus calles.
Soberbia por la arquitectura moderna que testimonia sus ganas de explorar.
Soberbia por los jardines que la colorean.
Soberbia por las obras maestras del arte que ofrece a sus huéspedes.
Soberbia por la naturaleza que la rodea.

Así es Génova, una puerta (“Ianua”) entre tierra y mar, punto de encuentro y de conocimiento. Cruce de culturas y pueblos desde la antigüedad, Génova siempre ha sido el pulmón de una tierra que absorbe del mar el aire para vivir, tanto en el pasado como en el presente.
Su historia la describe con generosidad, mostrando riqueza y belleza en cada rincón de su casco antiguo. Sus estrechas calles características (“carruggi”) se insinúan entre sus altos edificios, a lo largo del trazado de la planta medieval, sólo en apariencia carente de homogeneidad pero en realidad bien definida por sus calles principales, que se articulan tanto hacia el litoral como hacia el interior. 

Magníficos edificios, suntuosas iglesias, fachadas decoradas con estuco y frescos, preciosas colecciones de arte, que traen a la memoria el “siglo de los Genoveses”, período de oro en el desarrollo cultural de la ciudad.
Caminar entre las calles, plazas y callejones de Génova es una sorpresa continua. A la vuelta de cada esquina se encuentra un pequeño o gran tesoro que espera ser descubierto. El interior cuenta su historia a través de la prodigiosa obra del hombre.
 
Una consecución de diferentes paisajes que desde la costa rocosa se transforma rápidamente en suaves colinas, para después elevarse hacia los Apeninos y los Alpes. Una naturaleza salvaje que sólo la obstinación y el amor de su gente ha sabido domar, encontrando el justo equilibrio entre el respeto al medio ambiente y las necesidades del hombre. Amplias terrazas de tierra cubiertas de olivos y viñedos interrumpen la tupida vegetación del interior, con extensiones de castaños que llegan hasta el límite de los verdes valles y los floridos prados. 

Un clima particularmente templado, un territorio áspero modelado con maestría y la pasión de los genoveses: tres elementos indisolubles, materia prima de los excelentes productos típicos que llevan el sello de esta tierra, entre los que destaca el aceite de oliva extra virgen. Escarpada y rocosa, suavizada por deliciosas bahías y ensenadas, cubierta de pinos, robles, palmeras y agaves, en ocasiones coloreada por un arco iris de flores, bañada por un mar que absorbe su encanto, con pintorescos pueblos que animan un paisaje tan bonito que parece irreal. Una tierra de contrastes que están, sin embargo, armoniosamente ligados. Una maravilla de la que pocos lugares del mundo pueden presumir, y la costa de Génova es uno de ellos.

Llegando de La Spezia se encuentra el Golfo de Tigullio, entre Moneglia al este y el promontorio de Portofino al oeste: una gema engarzada en el extremo de uno de los lugares más bellos que la naturaleza y el hombre han podido crear. Las maravillas de Tigullio se suceden una tras otra: calitas y mágicas playas, como la famosa Bahía del Silencio en Sestri Levante.

Superado el promontorio de Portofino, se entra en el Golfo Paraíso que se extiende hasta Grande Génova. La Riviera del Ponente se ha convertido en la joya para unas vacaciones en el mar junto a las localidades de Arenzano y Cogoleto que ofrecen instalaciones y servicios turísticos de calidad. 

El gran autor italiano Petrarca la ha definido, con razón, “la Señora del mar”.
Considerando que su historia nace en el mar, comencemos a conocer Génova por su principal entrada: el puerto.
Lo que se avista desde lejos, desde cualquier dirección, con sus 76 metros de altura es la Torre del Faro, más conocida como la Lanterna, construida con fines militares, hoy el símbolo de Génova. Sus 720 escalones llevan hasta la cima de la torre: el paisaje que se puede admirar desde su terraza merece el esfuerzo. Para aquellos que no se atrevan a afrontar este reto, un pequeño ascensor interior lleva hasta el nivel más alto.

Génova es uno de los principales puertos internacionales.
Por esto se decidió realizar una importante obra de reestructuración de toda la zona y el proyecto le fue confiado al gran arquitecto Renzo Piano que, en Génova, ya ha realizado La Bolla, ubicada cerca del famoso Acuario
Cruzada la “puerta” de la ciudad, se entra en el corazón de Génova que guarda muchos de sus tesoros en esplendidos edificios señoriales. 

En el barrio Strade Nuove, patrimonio de la Unesco desde el 2006, se hallan los palacios de los “Rolli”, que impresionan por su belleza arquitectónica y el valor de los materiales utilizados en su construcción. Entre ellos Palacio RossoPalacio Bianco y Palacio Doria Tursi, que juntos forman un conjunto de museos de interés extraordinario. Caravaggio, Veronese, Guercino, Van Dyck, Canova son algunas de las grandes firmas que se exponen en las tres sedes, donde la elegancia y el valor arquitectónico se une al de magníficas obras, para brindar un recorrido artístico admirable.

En los alrededores se encuentra, el Palacio Real, cuya magnificencia impresiona en cuanto se cruza el portón de entrada. Frescos, esculturas, cuadros y estucos adornan las suntuosas habitaciones, finamente decoradas con muebles de gran valor.
El palacio alberga la Galería Nacional que, a través de un recorrido de 23 salas, expone una prestigiosa colección de cuadros con obras de Luca Giordano, Veronese, Tintoretto, Piola, Vassallo, Jan Roos, Bergognone, Grechetto, Strozzi, Carlo Bonomi, Guercino e Van Dyck.
En la plaza del mismo nombre se encuentra la Catedral de San Lorenzo, cuyo núcleo original se remonta al siglo IX, aunque se hicieron importantes modificaciones en épocas posteriores. La fachada, decorada con franjas horizontales blancas y negras, presenta ajimeces en la parte superior y tres portales de ingreso, con un gran rosetón sobre el portal central. El interior, dividido en tres naves, encontramos preciosas obras pictóricas y escultóricas así como el Museo del Tesoro, interesante tanto por su ubicación como por el valor de patrimonio artístico y cultural que expone en su interior.
La misma decoración bicolor se encuentra en la fachada de San Agustín, iglesia desacralizada y hoy sede del Museo del mismo nombre, con una rica colección que cuenta la relación existente entre Génova y el arte del siglo X al XVIII. Interesante el campanario realizado en mayólica polícroma.

Saliendo del casco histórico en dirección al Levante, se llega a Nervi, rico barrio residencial, sitio predilecto de la aristocracia ya en el siglo XIX. Pequeña joya de arte e historia situada en un sugestivo tramo de la costa, por el que serpentea una bellísima rambla desde la que se puede apreciar el Golfo del Tigullio. Jardines y floridos prados interrumpen armoniosamente las elegantes mansiones de Nervi, que albergan ilustres sedes de museos: la Galería de Arte Moderno en Villa Saluzzo Serra, las Raccolte Frugone de Villa Grimaldi Fassio o el Museo Luxoro en la homónima villa.
En la parte oeste, más precisamente en Pegli, se puede visitar el Museo Naval situado dentro de Villa Doria, noble residencia rodeada de un inmenso parque. El recorrido de la exposición permite conocer la historia marítima de la ciudad desde su fundación hasta la Alta Edad Media.
Villa Durazzo Pallavicini ofrece dos grandes atractivos: el Jardín Botánico, en el parque de la Villa, rico en raras variedades vegetales y el Museo Cívico de Arqueología de Liguria que, además de los testimonios del período grecorromano, muestra una colección de restos arqueológicos descubiertos en Liguria que cuentan su historia desde la prehistoria. Magnífico es también el parque romántico que rodea la villa, famoso por los juegos de agua creados en lagos, grutas, arroyos y cascadas incluidos magistralmente en la exuberante vegetación.

La arquitectura de la Riviera de Levante es famosa por las típicas construcciones en la roca, con las fachadas pintadas en colores pastel.
Las mismas construcciones que se encuentran a lo largo de la costa del Tigullio, incluyendo PortofinoRapalloSanta Margherita Ligure y Sestri Levante dispuestas a lo largo de la costa, rodeadas por el verde de la maquia mediterránea, con el espléndido mar que refleja su hermosura. Bellas si se admiran desde tierra firme, un verdadero espectáculo si se ven desde el mar. Senderos, bahías, pequeñas playas, acantilados, mar y fondos marinos: aquí la naturaleza ha dibujado una de sus mejores obras de arte.

En el Golfo Paraíso, Camogli, otra pequeña perla de la Riviera con un casco antiguo lleno de callejuelas empinadas que fluyen entre las casas que trepan unas sobre otras. El corazón de Camogli, sin embargo, es su típico pequeño puerto con los colores de los barcos que se reflejan en las cristalinas aguas, animado por el brío de la vida mundana y vacacional.
Tierra adentro también encontramos recorridos interesantes, dada su riqueza en parques naturales: Parque Beigua, el área protegida más vasta de la región, es un espectacular balcón sobre el mar; el Parque Aveto, una de las zonas más bellas de los Apeninos Ligures; el Parque Antola, un mosaico de espléndidos tesoros ambientales y el Parque de  PortofinoViaje Virtual, cuya belleza es famosa en el mundo entero. 

Si se encuentra en Génova no puede dejar de visitar el Acuario, uno de los más grandes de Europa, un paseo divertido y educativo adecuado para toda la familia.
La cuidadosa y precisa reconstrucción de los ambientes y las embarcaciones impactan al visitante que entra en el palacio de Galata Museo del Mar, con tres plantas de exposición dedicadas al tema del “viaje”. Frente el Galata Museo del Mar se rinde homenaje al Nazario Sauro, el sumergibile italiano de mayor embargadura que se puede visitar bajo el agua.
Después del Acuario y el Museo, se recomienda hacer una excursión al Santuario de Cetáceos, siguiendo las rutas de mamíferos marinos que viven protegidos en las aguas de la Reserva Marina.

A lo largo de la costa, engarzadas entre acantilados o a los pies de pintorescas casas, encontramos deliciosas playas, ideales para relajarse bajo los rayos de sol con la suave brisa marina atenuando el calor.
Entre las más famosas, la Bahía del Silencio y la Bahía Favole, pequeñas perlas que se asoman entre los “dos mares” de Sestri Levante.
Aguas cristalinas que reflejan el verde de la maquia mediterránea y los colores de los exuberantes jardines bañan la Bahía de Paraggi y la de San Fructuoso de Portofino. Pero la belleza del Tigullio está escondida también en el fondo del mar.
El fondo marino que rodea el promontorio de Portofino ofrece un panorama extremadamente bello, con una profundidad variable en la que se alternan empinadas paredes rocosas con arenales. Gorgonias, esponjas, coral pedregoso y coral rojo son sólo algunas de las especies vegetales que animan la vida de este mundo submarino, donde los amantes del buceo podrán admirar también el famoso Cristo de los Abismos, dedicado a los caídos en el mar.

Son muchos los senderos naturales para recorrer a caballo, en bicicleta de montaña o a pie, para conocer los más recónditos rincones de la provincia. Una ocasión para alejarse de los ruidos y los ritmos cotidianos y entrar en un mundo de sensaciones ya olvidadas.  Cine, teatro, danza, música y poesía animan el programan de los eventos culturales.
El Génova Film Festival, el más importante festival cinematográfico de la región, el Festival Internacional de Poesía que cuenta con la participación de grandes autores nacionales e internacionales y el Goa Boa Festival, con las nuevas promesas de la música acompañadas por voces famosas, son algunas de las manifestaciones que Génova propone cada año dado el gran éxito que obtienen. 

El corazón artístico de Génova toma vida a través de Artegenova, la Muestra-Mercado dedicada al Arte Moderno y Contemporáneo, con espacios dedicados también a la fotografía y al videoarte.
Permanece también ligada al mar una de las más evocadoras rememoraciones históricas, la Regata de las Antiguas Repúblicas Marineras que desde 1995 se disputa recorriendo alternativamente las aguas de Amalfi, Pisa, Venecia y, por supuesto Génova.
En la provincia las citas culturales no faltan.
En mayo Sestri Levante se convierte en la capital de los “cuentos”; exposiciones, encuentros, conferencias y espectáculos son el marco del Premio “Hans Christian Andersen- Bahía de los Cuentos”, el mayor reconocimiento italiano en el ámbito de los libros infantiles. En primavera, en la bonita localidades de Tigullio, se lleva a cabo “Cartoons on the Bay” uno de los más prestigiosos escaparates internacionales de la más joven y cautivadora forma de entretenimiento: la animación. Destaca también la recreación histórica del casamiento de Bianca de’ Bianchi y Opizzo Fieschi que culmina después de una semana de festejos en Lavagna el día 14 con la “Torta dei Fieschi”: una torta de bodas gigantesca, preparada para dicha ocasión por los pasteleros locales y distribuida entre todos los participantes del evento. 

Albahaca, queso, ajo, aceite, piñones y sal, cuidadosamente machacados y mezclados con un majador de madera en un mortero de mármol. Una receta simple para un sabor único : el pesto, símbolo de la cocina de Liguria.
Es excelente sólo si está preparado con albahaca genovesa de Prà, que ha conquistado merecidamente la Denominación de Origen Protegida (DOP). Ideal con pasta tipo “trofie” o “trenette”, preparadas artesanalmente y con una consistencia ideal para aprovechar todo su sabor. 
Las de Recco son verdaderamente especiales. Recco también es reconocida en el mundo entero por su “focaccia” (especie de pan) con queso.

La dedicación y la fantasía culinaria de los genoveses se refleja en los “pansotti”, raviolis rellenos de verduras silvestres aliñados con salsa de nueces; en el “minestrone" a la genovesa, sopa de verduras preparada con pesto; en la “cima”, carne de ternera con un rico relleno; en el “stoccafisso accomodato”, bacalao en salsa acompañado de aceitunas tipo Taggiasche; en el “cappon magro”, una ensalada de verduras, mariscos y pescado, que ha pasado de plato pobre a convertirse en una exquisitez; en el “ciuppin” de Riva Trigoso, que reivindica su origen, antigua receta a base de pescado; en la “fugassa”, focaccia condimentada con el sabroso aceite local; y en la “torta pasqualina”, pastel salado preparado con las verduras cultivadas en esta tierra.

Para concluir “canestrelli”, galletas a base de almendras, y el "pandolce" servido sobre una rama de laurel. Una variedad de sabores y colores a la par con su riqueza de vinos, tanto tintos como blancos, que la tierra de la Lanterna sabe regalar. Quien quiera conocer Génova debe conocer también los sabores de su cocina, rica y generosa, que desmiente la proverbial parsimonia de los genoveses.