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Visitar Roma

No basta una vida para conocer Roma. Es la opinión de los romanos que viven en ella. Sin embargo se puede recorrer gran parte de la historia visitando sus monumentos más famosos.

Plaza Venecia puede ser considerada el núcleo central de la ciudad, con su reconocible Vittoriano, monumento dedicado a Víctor Manuel II, y en lo alto de cuya escalinata se encuentra el famoso Altar de la Patria, en memoria de todos los caídos en guerra que no han tenido una tumba con su nombre. Detrás de este impresionante monumento se encuentra la Plaza del Campidoglio, proyectada por Miguel Ángel Buonarroti, con sus tres palacios que delimitan el espacio arquitectónico y la estatua de Marco Aurelio en el centro. Los dos palacios a los lados de la plaza, el Palacio de los Conservadores y el Palacio Nuevo, albergan los Museos Capitolinos, que encierran en su interior obras que recorren la evolución artística y cultural de la ciudad.Foros ImperialesLa cordonata es la calle inclinada de piedra, parecida a una escalinata, que une esta plaza con al Plaza de Aracoeli, en la cual han trabajado importantes nombre del panorama artístico, como Pinturicchio y Donatello.
Desde la cercana Plaza Venecia parten calles importantes que han unido su nombre a la historia de la ciudad. Vía de los Foros Imperiales es una de ellas. Recorriendo la antigua Vía del Imperio, éste era originalmente su nombre, a la derecha se despliega ante nuestros ojos el Foro Romano, punto principal de la vida civil y económica de la antigua Roma, con los Mercados Trajanos en el lado opuesto. Recorriendo la Vía de los Foros Imperiales se comienza a vislumbrar al fondo la silueta de uno de los monumentos más conocidos del mundo, el Coliseo, símbolo de Roma.
Junto a él, el Arco de Constantino: el mayor y mejor conservado de Roma, un auténtico museo de escultura romana.

Desde aquí surge el Palatino, una de las siete colinas de roma que desde un lado se asoma al Foro Romano y desde el otro al Circo Máximo. Desde aquí, prosiguiendo por el Viale Aventino llegamos a la Pirámide de Cestio, un monumento funerario inspirado en el arte egipcio, mientras que girando a la derecha, hacia el Tíber, se encuentran los templos de Foro Boario, el Templo de Portuno y el Templo de Hércules Vencedor, dos de los edificios mejor conservados de la antigua Roma es la plaza de la Boca de la Verdad.
Coliseo
La iglesia de Santa María en Cosmedin, reconocible también por el campanario románico que se erige sobre el tejado, es uno de los destinos turísticos por antonomasia, porque, además de poder admirar la belleza de su interior, ofrece la posibilidad de hacerse la típica fotografía delante de la Boca de la Verdad, situada en su pórtico. Originalmente era la cobertura de mármol de un acceso a las cloacas en la época de la antigua Roma y representa probablemente el rostro de una antigua divinidad fluvial. Según la leyenda, se tragará la mano del que miente mientras se apoya en su boca.

Otra de las calles que parten de Plaza Venecia es Vía del Corso. A su inicio, en la izquierda, se puede admirar el Palacio Doria Pamphilij, mientras que a la derecha se extiende, a lo alto, la Colina del Quirinal, donde se encuentra la sede del palacio del mismo nombre donde reside el presidente de la República. A lo largo de la Vía del Corso, en las callejuelas de la derecha se encuentran la Fuente de Trevi y la Plaza de España, famosa por su escalinata de Trinitá dei Monti. Subiendo los 135 escalones que componen la escalinata se llega al parque del Pincio, donde se encuentra Villa Medici, sede actual de la Academia de Francia en Roma y a Villa Borghese, el tercer parque más grande de la ciudad. El parque acoge en su interior el Jardín del lago con el Templo de Esculapio, la Plaza de Siena y el Museo de la Galería Borghese, que añade a la belleza del lugar su colección de arte.
Desde la terraza Belvedere del Pincio se puede admirar desde lo alto la Piazza del Popolo (Plaza del Pueblo), en la parte derecha de la plaza se encuentra la Basílica de Santa María del Popolo, con obras de Caravaggio, Pinturicchio, Andrea Sansovino y las intervenciones de Bramante, Rafael y Bernini.

Recorriendo Vía del Corso desde la Plaza del Pueblo y adentrándonos en las vías adyacentes cerca del río Tíber llegamos al Ara Pacis, uno de los testimonios de la época Augusta, símbolo de la paz y la prosperidad alcanzadas por el emperador con la Pax Augusta.
Palatino y Circo Máximo- Photo by Silvia Alvarez
Pasando la Plaza Montecitorio, donde el palacio del mismo nombre alberga la Cámara de los Diputados de la República Italiana con la Piazza Colonna adyacente (que toma su nombre de la Columna de Marco Aurelio), se llega al Panteón, antiguo templo dedicado a todas la divinidades, hoy iglesia de los reyes de Italia, donde se encuentra la tumba del pintor Rafael.
No muy lejos aparece la espectacular Plaza Navona, con la famosa Fuente de los Cuatro Ríos de Bernini en su centro.

Alrededor de esta zona se encuentran iglesias y monumentos de gran importancia, como la iglesia de San Ivo alla Sapienza, obra maestra de la arquitectura barroca y obra madura de Francesco Borromini; San Luis de los Franceses, con las obras maestras de Caravaggio en su interior; Palacio Altemps, otra sede del Museo Nacional Romano, que expone colecciones de escultura clásica; la Iglesia de Santa María de la Paz, con los frescos de Rafael en el interno y el bellísimo Claustro de Bramante.

Junto a Corso Vittorio Emanuele II se encuentra el Palacio de la Cancelería, la Iglesia Nueva y Santa María en Varicella, que sorprende por su majestuoso interior.
Desde aquí, atravesando Corso Vittorio Emanuele II, se llega a Campo dei Fiori con la estatua central de Giordano Bruno, muerto en este lugar; la adyacente plaza ofrece a los visitantes el Palacio Farnese, espléndido edificio renacentista y sede de la embajada de Francia, poco más allá se encuentra el Palacio Spada, del siglo XVI, con la preciosa galería en perspectiva ideada por Francesco Borromini.

Una vez atravesada Vía Giulia, se llega al Lungotevere, el paseo junto al río Tíber, donde, cruzando el Puente Sixto, se llega al otro lado del río Tíber. Desde Vía de la Lungara, hacia la izquierda, nos dirigimos hacia la Basílica de Santa María en Trastevere con los característicos mosaicos de la fachada y el campanario románico que presenta un mosaico de una Virgen con el Niño. Prosiguiedo hacia Gianicolo se llega a la iglesia de San Pedro en Montorio, situada en uno de los puntos más altos de Roma desde los que se puede disfrutar de una vista panorámica, con su famoso Templete de Bramante, atractivo principal junto con  los tesoros que guarda en su interior.
Volviendo a vía de la Lungara, si nos dirigimos esta vez a la derecha, llegamos a la Villa Farnesina, del siglo XVI, en cuyo interior se encuentran los bellísimos frescos de Rafael, entre los que destaca el Triunfo de Galtea.
A sus espaldas, el Palacio Corsini y sus jardines que acogen el jardín botánico y la sede de la Galería Nacional de Arte Antiguo, que conserva, entre otras, obras de Beato Angelico, Rubens, Murillo y Luca Giordano.
San PedroProsiguiendo hacia Borgo Santo Espíritu se llega al Vaticano, el estado más pequeño del mundo, en el corazón de la capital y a la espléndida Basílica de San Pedro. La emoción que se siente frente a la grandiosidad del espacio, con la celebérrima columnata de Bernini, es indescriptible; es mejor que cada uno lo viva a su manera, con la mente o con el corazón, al contemplar una belleza que jamás hasta entonces un ser humano había sido capaz de crear.
Dentro de los muros que rodean la zona (salvo la Plaza de San Pedro) se encuentran los Museos Vaticanos, con obras de un inmenso valor histórico y artístico y con la famosa Capilla Sixtina.

Recorriendo la Vía de la Conciliación hacia el Lungotevere se llega al Castel Sant’Angelo, antigua fortaleza modificada en varias ocasiones en época medieval y renacentista, desde la que se puede gozar del panorama circunstante. También forman parte del Estado del Vaticano las Basílicas patriarcales de San Juan de LetránSanta María la Mayor y San Pablo Extramuros. La primera de ellas es la madre de todas las iglesias de Roma y del mundo. En un edificio cercano se encuentra la Escalera Santa, que según la tradición cristiana fue por la que subió Jesucristo para llegar hasta Pilatos, antes de la crucifixión.
En las cercanías, por la calle que conduce al Coliseo surge la espléndida Basílica de San Clemente, con mosaicos y frescos en su interior y que incluye una basílica inferior. La Basílica de Santa María la Mayor, en la colina de Esquilino, es la única que ha mantenido la estructura paleocristiana original, si bien ha sido ampliada y enriquecida a lo largo del tiempo. En las cercanías se encuentra la iglesia de San Pedro in Vincoli donde se conservan las cadenas de San Pedro y una de las más famosas estatuas de Miguel Ángel: el Moisés.
Para concluir la Basílica de San Pablo Extramuros, la segunda más grande después de San Pedro, nos lleva fuera del casco histórico, en el límite con un barrio bastante nuevo considerando la Roma que se ha visto hasta ahora: el Eur.

Un itinerario aparte es el de las catacumbas cristianas, lugar de enterramiento y refugio para las celebraciones de la Eucaristía durante la época de las persecuciones a los cristianos. En Roma existen más de sesenta catacumbas, pero las más importantes son las de Santa Inés, Priscila, Domitila, san Sebastián y San Calixto.

Información útil

Los cafés históricos de Roma

Antico Caffè Greco
El Antico Caffé Greco es el segundo café más antiguo de Italia después del Florian de Venecia. Fundado en 1760, debe su nombre al origen griego de su fundador Nicola della Maddalena. Sigue siendo un punto de encuentro de artistas e intelectuales, italianos y extranjeros.
Via Condotti, 86



Sala da tè Babington 
Fundada en 1893 por las inglesas Isabel Cargill y Anna Maria Babington, este salón de té y de lectura nace pensada especialmente para los ingleses presentes en Roma que aquí podían beber el té (ya que, en la época, se vendía sólo en las farmacias).
Plaza de España, 23



Caffè Notegen 
Fondado en el siglo XIX por el suizo Giovanni Jon Notegen y pensado originalmente como droguería donde se tostaba el café, habrá que esperar hasta los años treinta del siglo pasado para que el lugar se convierta en punto de encuentro de artistas italianos y extranjeros, que lo frecuentaron  en la segnda posguerra hasta los años 80.
Via del Babuino, 159



Antico Caffè della Pace

De estilo Liberty  este café de finales del siglo XIX se encuentra cerca del famoso claustro de Bramante y se caracteriza por el antiguo mobiliario de madera y por una fachada cubierta de parra. Ha sido un lugar de moda e, incluso hoy, no es difícil encontrar tras sus puertas intelectuales y famosos italianos y extranjeros.
Via della Pace, 3

 

Caffè Museo Atelier Canova Tadolini
Antiguo estudio perteneciente al escultor Canova, fue dejado por él a su alumno preferido, Adamo Tadolini; hoy es un particular local que en su interior acoge un museo con una excepcional colección de esculturas.
Via del Babuino, 150

 

 

Caffè Sant’Eustachio
Tostadero y cafetería desde 1938, se encuentra a un paso de la Plaza Navona y del Panteón.
Piazza Sant’Eustachio, 82