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Gorizia

  • Descripción
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La provincia de Gorizia está situada en el área sudoriental del Friuli Venecia Julia y limita con Eslovenia y el Mar Adriático.
Este pequeño territorio presenta ambientes muy diferentes y una increíble muestra de paisajes, además de muchos testimonios históricos artísticos que revelan influencias culturales germánicas, eslavas y latinas.

El trecho costero está dominado por la maravillosa laguna de Grado, destino turístico de fama internacional, con doradas playas y un evocador cruce de canales entre islas e islotes. En este ambiente incontaminado surgen dos áreas protegidas, hábitat ideales para numerosas especies de pájaros: la Reserva Natural de Valle Cavanata y la Reserva Natural de la Foce del Isonzo, donde viven caballos Camargue en estado salvaje. La fértil llanura del Isonzo, famosa por la producción de excelentes vinos, presenta amplias extensiones de viñedos, pintorescos pueblecitos y puntos panorámicos de singular belleza.

Uno de los paisajes más peculiares de la provincia y de toda la región lo ofrece el Carso, altiplano de roca calcárea, paisaje de tierra áspera y rocosa, cubierto de vegetación mediterránea. Área de alto valor natural, el Carso ha sido escenario de feroces batallas durante la Primera Guerra Mundial como evidencia la presencia de trincheras, caminos y elementos defensivos, signos indelebles de una triste página de historia.

Otro paisaje característico está constituido por el Collio, la tierra de los grandes vinos friulanos: una sucesión de colinas cubiertas por viñedos y poblada de pequeñas aldeas como Oslavia, Dolegna del Collio y Cormons.

Los testimonios de un fatigoso pasado hasta tiempos más recientes y la coexistencia de culturas diferentes son los elementos distintivos de la zona de Gorizia, una tierra única, toda por descubrir que, como un mosaico, une y contiene realidades diferentes. 

La primera etapa para descubrir el territorio es Gorizia, “ciudad fronteriza” y punto de encuentro de diferentes etnias, que conserva en su elegante arquitectura los rastros de la historia y de la larga dominación de los Habsburgo.

Entre su rico y variado patrimonio artístico destaca el castillo medieval con la gracioso burgo, el Duomo (la catedral) y los Museos Provinciales que valorizan todos los aspectos de la cultura local, incluyendo también el Museo de la Gran Guerra. La moderna Plaza Europa que tiene un valor simbólico, es un espacio urbano común a Gorizia y Nova Gorica, y es símbolo de la coexistencia de las dos ciudades y de la superación de los conflictos.

Meta ideal para unas vacaciones en el mar es Grado, conocida como “la isla de oro” por la excelencia de sus aguas y la belleza de su laguna: un paisaje único, interrumpido por los característicos “casoni” de los pescadores, hoy casi todos abandonados. Muy evocador es el centro histórico de Grado, con sus campos y plazoletas en estilo veneciano y las maravillosas iglesias paleocristianas, ricamente decordas.

Monfalcone, famosa por sus astilleros y su puerto comercial, reserva muchas sorpresas para los turistas: desde la fortaleza, situada en la parte alta de la ciudad, al Golfo de Panzano, donde se asoman las bonitas localidades turísticas de Bagni di Panzano y Marina Julia.

Merece una visita Gradisca d’ Isonzo, antigua ciudad fortificada con una fuerte influencia veneciana y austríaca, que conserva parte de los muros antiguos, preciosos edificios religiosos y elegantes palacios barrocos.

En el Carso se pueden realizar excursiones arqueólogicas para descubrir restos que se remontan al periodo prehistórico, como por ejemplo los “castellieri”, antiguos centros habitados situados en las alturas y rodeados por muros que hoy se reducen a cúmulos de piedras, visibles en diferentes áreas como Ronchi dei Legionari, Monfalcone y el lago de Doberdò. Pero el Carso, también es rico en restos que se remontan a la Primera Guerra Mundial, desde las trincheras como las que se encuentran sobre Monte San Michele, a los sementerios, como el de Redipuglia, donde descansan los restos mortales de cien mil soldados.

En el corazón del Collio merece una visita Cormons, antigua ciudad de aspecto habsbúrgico, con la catedral del siglo XVIII y otros interesantes monumentos.
Meta religiosa de particular importancia es el Santuario de Santa María di Barbana, ubicado sobre una maravillosa isla de la laguna de Grado. 

La variedad del paisaje de Gorizia permite practicar diferentes tipos de actividades: excursiones a pie, en bicicleta o a caballo por la llanura del Isonzo y a lo largo de las alturas del Collio entre viñas y pequeñas aldeas.
En Grado y en la costa se pueden pasar días de relax en las playas equipadas para tal fin, o dedicarse a la vela y a los deportes acuáticos, al golf y al tenis.
Es posible además someterse a curas y tratamientos de bienestar en las Termas Marinas de Grado, que utilizan agua marina y baños de arena.

Las Reservas Naturales del área lacustre son un verdadero paraíso para los aficionados del avistamiento de aves (birdwatching), mientras que las grutas y las cuevas del Carso Goriziano ofrecen singulares recorridos de espeleología.
Los amantes de la gastronomía pueden seguir los “Caminos del Vino y de las Cerezas”, un itinerario gastronómico que se desarrolla en el área de Collio, entre plantaciones de frutales y viñedos, con visitas a empresas agrícolas y bodegas para la degustación de vinos y productos típicos.

La provincia presume de tener una calendario rico en manifestaciones tradicionales: entre las fiestas más llamativas está la ceremonia del “Perdón de Barbana”, una procesión de barcos desde Grado hasta la isla Santuario de Barbana que tiene lugar al principio del verano y que se remonta a una tradición muy antigua.

De origen celta son las “sèime”, hogueras de Epifanía preparadas en casi todos los centros de la zona de Isonzo, a través de las cuales los ancianos auguran un próspero año nuevo. Entre los numerosos eventos está el Concierto Folklórico Internacional con desfile que tiene lugar en agosto en Gorizia, la exposición mercadotécnica de Espomego en Gorizia (abril-mayo) y las regatas en canoa en Grado en el mes de abril. 

Hay muchas ferias dedicadas a los productos típicos, como la fiesta de la uva en Cormons (septiembre) o la muestra concurso de los vinos espumantes regionales en Gradisca d’Isonzo.

Los productos del mar y la tradición centroeuropea son los ingredientes base de la cocina goriziana. Si el plato típico de Grado es el delicioso “boreto a la graisana” (un caldo de pescado), hacia el interior, los sabores se hacen poco a poco más fuertes y con mayor influencia de la gastronomía eslava y austríaca.

Platos característicos son los ñoquis de pan con el speck, los “gnocchetti” de hígado o sémola con caldo, “kaiserfleish” (lomo fino de cerdo ahumado acompañado de verza), gulasch, carne de caza, patatas “in tecia” (salteadas con cebolla) y la “brovada”, hecha con nabos cortados en rebanadas finas, macerados en vinaza y cocidos.
Un plato característico de Gradisca es la “jota”, una sopa con judias, patatas, corteza de cerdo, costillas de cerdo ahumadas y verza.

Entre los postres típicos destacan la “gubana goriziana”, la “putizza”, la “pinza” (un pan tradicional), las “palatschinken” (tortillas rellenas de mermelada de albaricoque o chocolate).
Hay que probar los vinos D.O.C producidos en la zona del Collio y del Isonzo, entre los cuales mencionaremos el Cabernet, el Merlot, el denso Refosco y, entre los blancos, el maravilloso Pinot.