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Reggio Emilia

  • Descripción
  • Qué ver
  • Qué hacer
  • Qué probar

Un territorio rico de monumentos y de memoria histórica, ofrece un mundo de paisajes fascinantes, gastronomía y itinerarios por recorrer, así es la provincia de Reggio Emilia.

La provincia se encuentra en la zona septentrional de Italia, y se extiende al norte por el río Po hasta los Apeninos Tosco Emilianos al sur, formando un largo rectángulo.
Tierra, en gran parte de llanuras, con campos densamente cultivados con bosques que dan paso a rocas y lagos, formando un paisaje sugestivo de un verde de distintas intensidades.

La montaña con los Altos Apeninos presenta picos que superan los 2000 metros de altura como Monte Cusna, con un ambiente natural de increíble belleza.
Las colinas en cambio, son un cruce de torrentes, y riachuelos en el que aldeas históricas, castillos, torres y señoriales villas nos acompañan en el descubrimiento de este fantástico  territorio de Emilia Romaña

Junto a la Vía Emilia, que caracteriza su centro histórico, y atravesada por la Vía Roma, otro eje generador de la antigua ciudad romana, Reggio Emilia es una ciudad de arte con un inmenso patrimonio artístico, histórico y de fuerte tradición cultural que trasuda en cada rincón.

La visita de la ciudad puede empezar por la Plaza del Monte, donde tiene sede el Palacio del Monte di Pietà; en la adyacente Plaza Camillo Prampolini, corazón de la ciudad, se sitúan los más importantes edificios civiles y religiosos, con la estatua del Cròstolo, dedicada a un torrente que corre en la provincia.
El Duomo, se eleva en la plaza con su fachada incompleta y cuenta con maravillosas obras de arte en su interior, entre las cuales la “Expulsión de los mercaderes del templo” de Orazio Talami del siglo XVII.

Adyacente al Baptisterio se encuentra el Palacio del Municipio con la Sala del Tricolore, donde en 1797 representantes de Reggio, MódenaFerrara y Bolonia se reunieron declarando la Tricolore, Bandera de la Republica Cispadana.
Entre las iglesias más antiguas de la ciudad, se encunetran la Basílica de San Próspero ubicada detrás del Duomo, con los frescos de Camillo Procaccino y la Iglesia de San Agostín con pinturas de varios artistas.
Es recomendable visitar el Santuario de la Beata Virgen de la Ghiara, adornado con numerosos frescos de grandes artistas, entre los cuales una bella pintura del Guercino.

Iglesias, museos, palacios, galerías históricas, Reggio Emilia es un cúmulo de bellezas que no hay que perderse; como el Teatro Municipal Valli, centro de la vida cultural de la ciudad así denominado en homenaje al actor reggiano Romolo Valli. El Teatro de arquitectura neoclásica, se encuentra inmerso en el verde de los jardines públicos y cerca del otro teatro de la ciudad, Teatro Ariosto ambos con una tupida cartelera de espectáculos.

Saliendo de la ciudad, nos podemos sumergir en la llanura reggiana.
En Reggiolo se encuentra la sugestiva fortaleza con el torreón, considerada el principal monumento de la localidad, inmersa en el verde, mientras que en Correggio destaca el Palacio de los Príncipes, de estilo renacentista con su espléndido portal y el museo cívico en su interior, la Basílica de los Santísimos Quirino y Miguel, y las muchas villas de los alrededores entre una vegetación verde brillante.


Una aldea que hay que ver es la de Quattro Castella que toma el nombre de cuatro castillos que surgen sobre cuatro colinas, Monte Vetro, BianelloMonte Lucio y Monte Zane.
Un boulevard de arboles conduce al Castillo de Bianello, donde la Condesa Matilde de Canossa se alojó en varias ocasiones. 
Siempre dentro de las propiedades de los Canossa, hay que ver el Castillo delle Carpinete, ubicado en una posición panorámica que brinda una amplia vista de los Apeninos.

En la comuna de Quattro Castella se encuentra una notable concentración de restos arqueológicos. 
En las localidades de RoncoloMangalanoForchePuianelloCampo Pianelli y Ghiardello han sido halladas varias manufacturas en piedra que se remontan desde el período paleolítico hasta época romana.

Los Apeninos de Reggio Emilia tuvieron su máximo esplendor en el siglo XI con el pueblo de Canossa como centro de la política europea. De lo que fue el Castillo de Canossa, una de las más celebres propiedades de la Condesa, no quedan más que unas pocas estructuras arquitectónicas, pero el paisaje y las memorias históricas a las cuales está ligado, hacen que sea un lugar fascinante y evocador que no puede dejar de visitarse.
Imposible nombrar todos los lugares para ver, pero seguro que no se puede olvidar Guastalla, con el Duomo y el Palacio Ducal y Scandiano con la Fortaleza de los Boiardo.

En un territorio tan heterogéneo como l aprovincia de Reggio Emilia, quienes amen los paseos al aire libre lograrán aplacar su sed. 
Característica formación geológica de los Apeninos de la zona es la Piedra de Bismantova, en Castelnovo ne’Monti, un escollo de arenisca calcárea con el perfil en forma de barco que sobrepasa las colinas circundantes.
El neto perfil de la montaña llamó la atención de Dante que la mencionó en el Purgatorio de su Divina Comedia.
Debajo de las paredes de piedra parten distintos itinerarios para excursiones que llevan a la cima de la roca desde donde se goza de un panorama sin igual de los alrededores. 

Para los apasionados de las escaladas, existen varios recorridos con diferentes niveles de dificultad. 
También para los aficionados del trekking y bajo el signo de Matilde de Canossa, el sendero Matilde atraviesa el territorio, desde el alto modenés hasta la Garfagnana.
Es un recorrido que se desarrolla a través de caminos de herradura, caminos de tierra, senderos para recorrer a pie, a caballo o en bicicleta de montaña pasando entre castillos, aldeas y antiguas iglesias.

El Parque Nacional de los Apeninos Tosco Emilianos, posee un ambiente heterogéneo, que va desde praderas hasta cumbres imposibles, desde cascadas a lagos. La flora y la fauna hacen interesante a esta zona para practicar actividades deportivas de todo tipo y para el relax.
Para los amantes del esquí Cerreto Laghi es un importante centro turístico invernal en los Apeninos.

Las fiestas y tradiciones populares no faltan.
La epopeya de Matilde de Canossa en estas tierras es recordada en las muchas fiestas y desfiles de trajes de época en varias localidades diferentes. El más famoso se celebra en Quattro Castella, donde el desfile de trajes de época baja de la colina de Bianello con un fastuoso séquito hasta el campo donde son representadas escenas y entretenimientos de la vida de la edad media.

En la ciudad de Guastalla, se festeja la Gnoccata y un desfile histórico con trajes del siglo XVIII que recorre las calles del centro. 
Protagonista indiscutido de la fiesta es el Rey de los ñoquis.
A lo largo de las calles enormes calderos cocinan ñoquis que son luego repartidos, calientes y humeantes, entre todos los presentes.

Y por último la ruta de los vinos. El terreno de la colina, más fino y menos compacto que el de los llanos, es particularmente apto para la producción vinícola. Para valorizar la prestigiosa producción vitivinícola, junto a las demás producciones alimenticias de calidad, ha nacido la Ruta de los vinos y de los sabores de las Colinas de Scandiano y Canossa, cuyo recorrido al sur de la vía Emilia, a lo largo de las doce colinas reggianas, coincide en gran parte con el  famoso territorio de Matilde de Canossa. 

El Parmesano Reggiano es un queso famoso producido también en otras provincias de la región. 
Hoy el Parmesano Reggiano es un producto de alta calidad artesanal, que desde 1996 está garantizado con la Denominación de Origen Protegida. El Ayuntamiento de Bibbiano, importante centro de elaboración, se jacta del título de “cuna del grana”.

Otro sabor fuerte de la zona es el del vinagre balsámico, producido en las provincias de Módena y Reggio Emilia. 
El vinagre balsámico tradicional se obtiene a través de la simple fermentación del mosto cocido de uvas especiales, originarias del territorio de Reggio Emilia. El secreto está en el envejecimiento que se prolonga en pequeños barriles de distintos tipos de madera, los cuales aportan una nota particular a lo largo del tiempo. 
El resultado es un producto extraordinario y complejo, con un precioso y variado uso en la cocina.

Entre las entradas de la cocina de Reggio Emilia encontramos los "cappelletti" rellenos de carne y parmesano y los “tortellini” de hierbas y calabaza
Entre los platos principales, el rollo de carne picada de pavo, el conejo a la reggiana, y el asado de carne de cerdo relleno.
También es típico el “gnocco” frito con embutidos y quesos, y el “erbazzone”, torta de espinacas y acelga.

Entre los postres típicos señalamos la torta de arroz y la “spongata reggiana de Brescello”, con fruta seca, miel y uva pasa.
El vino característico reggiano y modenés es el Lambrusco
Los otros vinos de la zona son derivados de uvas provenientes de otros viñedos de la zona, entre los cuales los prestigiosos blancos obtenidos de uvas SauvignonPinotChardonnayMalvasia.
No faltan los vinos tintos, como el Cabernet Sauvignon, el Marzemino, el Malbo gentile.