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Modena

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Módena - Rosetón de la catedralUna región rica en tradiciones, que cultiva la buena cocina y la pasión por los motores. 
La provincia de Módena se encuentra en el corazón de la región de Emilia Romaña, en Italia septentrional y se extiende desde los Apeninos hasta la llanura al sur del rio Po.

La zona de montaña comprende los Apeninos Tosco Emilianos en donde se encuentra el monte Cimone de más de 2000 metros de altura.
La parte más alta de este territorio es el Parque Regional de los Altos Apeninos de Módena, llamando también del Frignano, un ambiente rico y extremadamente variado con un hábitat único que favorece el crecimiento y la conservación de especies raras de la flora y la fauna. 

La zona del valle se extiende desde la parte norte de la Vía Emilia hasta la frontera con la región de Lombardía. En la misma hay un paisaje que se caracteriza por las típicas viviendas rurales. 
Las colinas, consideradas de las más bellas de Italia, están llenas de castillos, fortalezas, torres y aldeas, testimonios de una historia que ha dejado sus huellas en un paisaje que apacigua la mente y el espíritu.

La provincia de Módena sigue la mejor tradición de la región emiliana: es una tierra rica en sabores, naturaleza y amor por los motores
Su capital Módena es una ciudad con un importante pasado, que creció a lo largo de la vía Emilia, y que parece ser de origen etrusco con posteriores asentamientos celtas y romanos. 
La ciudad que fue capital del ducado de los Este por un largo período, sufrió una profunda transformación urbanística y arquitectónica. Otros cambios estructurales tuvieron lugar en el siglo XVIII por iniciativa de Francisco III y bajo la dinastía austro – estense en el siglo XIX. 

En su interior alberga pequeños tesoros de arte, como la Catedral románica, toda de mármol blanco ubicada en el corazón de la ciudad, en la Plaza Grande declarada por UNESCO como Patrimonio de la Humanidad junto con la plaza y la Ghirlandina
La Ghirlandina es la torre campanario que se eleva majestuosamente por sobre los techos de las casas, su nombre deriva de las balaustradas en mármol, livianas como guirnaldas alrededor de las agujas. 
Por último encontramos el Palacio Municipal ubicado también en la plaza, un conjunto de edificios medievales reestructurados en los siglos XVII y XVIII, y la Torre Cívica.
En las cercanías, se encuentran el Colegio y la Iglesia de San Carlos, corazón histórico de los ciudadanos de Módena, con el gran pórtico del Colegio, la entrada y la escalera de honor y los frescos de singular belleza. 

Siguiendo por la vía Emilia, se llega a Palacio de los Museos, que alberga los mayores institutos culturales de la ciudad entre los cuales el Museo Lapidario y la Galería Estense que guarda numerosas obras de arte, los Museos Cívicos, el Archivo Histórico Municipal y la Biblioteca Estense, donde se conservan importantes códigos miniados y la Biblia de Borso D’Este, con miniaturas de Taddeo Crivelli. 

Las calles de Módena se entrelazan como consecuencia de la construcción de palacios y calles que seguían el recorrido de canales que tiempo atravesaban la ciudad. Es el caso de una de las calles más características de la Vía Emilia, Corso Canal Grande, con su edificación residencial. En la primera parte está la Iglesia de San Vicente, y el Teatro Municipal, para luego llegar al Palacio Ducal, majestuoso edificio principesco iniciado en el siglo XVII, en parte erigido sobre un antiguo castillo fundado por los Este, y sede de la prestigiosa Academia Militar de Módena. 

Saliendo de la ciudad de Módena y recorriendo la provincia, merecen una visita las numerosas localidades del territorio que la rodean, con las maravillas que los caracterizan. 
Pasado Castelfranco Emilia en dirección de Panzano, merece también una visita Villa Sora, rodeada por un gran parque, con un jardín considerado el mejor ejemplo de jardín romántico del siglo XIX con fascinantes rincones, desde las cuadras hasta el invernadero de naranjos en estilo neogótico. 

En Nonantola se encuentra la abadía benedictina fundada a mediados del siglo VIII por el Abate Anselmo. En el archivo de la abadía hay obras únicas como numerosos pergaminos y diplomas de Carlo Magno, Matilde de Canossa, Federico Barbarossa. 
Fortalezas y castillos se esparcen en todo el territorio como testimonio de su importante pasado. Entre los castillos más bellos se destaca el de Vignola, fortaleza medieval transformada en residencia nobiliaria y bien conservada, con torres, puentes levadizos y fosas. 
Finale Emilia y la Rocca Estense del siglo XV, Carpi con el imponente castillo conocido como el Palacio PioMonte Cucco con el castillo del alto medievo, la aldea y la Pieve de Renno son todos ellos lugares de gran interés.

Por último, Sassuolo y el Palacio Ducal, lugar de veraneo de Francisco I de Este, con sus estupendos apartamentos y los frescos que lo decoran. 
En lo que se refiere a los Museos, cada ciudad o pueblo posee el suyo. 
Entre los tantos presentes en el territorio, uno en particular llama la atención de los automovilistas. En Maranello, la Gallería Ferrari expone los legendarios coches, imágenes y trofeos que han hecho famosa a la marca en todo el mundo. 

El patrimonio cultural de este territorio se conjuga con la belleza de la naturaleza, con los montes, las colinas, los valles, los ríos que ofrece esta tierra.
Los amantes de las excursiones y del senderismo podrán trascurrir momentos de relax en las variadas reservas y parques naturales de la provincia.
Entre estas hay que señalar la Reserva Natural de Salse di Nirano, en las laderas de los Apeninos de Módena, donde el terreno se ve afectado por un fenómeno geológico de salida de barro arcilloso del subsuelo, que una vez seco, forma conos de aspecto volcánico. Destaca también el Parque Regional de los Sassi di Roccamalatina, a poca distancia de Vignola con sus magníficas rocas de arenisca, entre llanuras y montañas y con muchas especies animales como el halcón peregrino y el cernícalo entre otros.
Entre los lagos, las cascadas y las montañas del Parque Regional Altos Apeninos Modenenses, el paisaje se presenta encantador y a lo largo de los valles es posible hacer recorridos a pie, en bicicleta de montaña o a caballo. 

El Monte Cimone y el territorio a su alrededor ofrecen, a los aficionados del esquí de bajada, esquí de fondo, esquí alpino, y snowboard grandes pistas y modernas instalaciones para el ascenso y el snowpark, para unas vacaciones dedicadas al deporte, a la naturaleza y la diversión. 
En una lugar tranquilo entre viñedos, cerca de Sassuolo, se encuentran las termas de Salvarola, localidad ya conocida por los antiguos romanos que ofrece, a los que desean sumergirse en un mundo de bienestar, los beneficios de sus aguas sulfurosas. 

Numerosos son los festivales que tienen lugar todo el año como la Fiesta de San Nicolás, (Sagra del Tortellino) en Castelfranco Emilia y la Sagra del Zampone más Grande del Mundo, en Castelnuovo Rangone. 

 “Comida y motores: las verdaderas pasiones de los modeneses”, se encuentra escrito por aquí y por allá. 
La cocina modenesa, hecha de ingredientes simples producidos por una tierra rica, ha hecho la fortuna de esta provincia en el mundo, empezando por el zampone y por el cotechino de Módena. Símbolo de la cocina modenesa el zampone se prepara, no sólo en Navidad, sino durante todo el año acompañado de lentejas. 

Entre los productos típicos que han obtenido el reconocimiento D.O.C. encontramos el vinagre balsámico tradicional de Módena, con su inconfundible sabor más dulce que agrio y el parmigiano reggiano. Otros productos conocidos y renombrados son la cereza de Vignola y la pera típica de Módena.
Entre los platos típicos, hay que empezar por los míticos tortellini a base de carne de cerdo, jamón y parmesano, y las tigelle, panes cocidos en horno a leña y servidos con los famosos embutidos y quesos mixtos y acompañados, tal vez, con el vino Lambrusco
Entre tantas especialidades los borlenghi, la bomba de arroz, timbal de arroz relleno de pichón estofado y los bocconcini alla Modenese.

Entre los postres característicos hay que probar, además de los dulces natalicios, los amaretti de San Geminiano, el bensone y la Torta Barozzi. 
Entre los vinos no podían faltar los célebres Lambrusco Grasparossa de CastelvetroLambrusco de Sorbara y el Lambrusco Salamino de Santa Croce