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Emilia Romaña

  • Descripción
  • Qué ver
  • Qué hacer
  • Qué probar

Desde las márgenes del río Po al Norte hasta los Apeninos en el sur, esta región de Italia centro septentrional es considerada una de las más fértiles y productivas de Italia, gracias entre otras cosas, a la influencia del Mar Adriático que modera el clima en la zona costera.

Este contraste entre la montaña y el mar permite que Emilia Romaña pueda ofrecer al visitante paisajes impresionantes, maravillas para los ojos y el espíritu en una mezcla de colores y perfumes de la tierra, de alegría y de mar, de música, de cine y de arte. 

Los amantes del mar, del sol y la diversión eligen la ribera de Emilia Romaña, con la playa más larga de Europa, para poder disfrutar de sus instalaciones equipadas también para el deporte y el tiempo libre. Localidades como Rímini, RiccioneCattolica son sinónimo de excelente bienvenida al turista, relax y mucha diversión. 

Los Apeninos, en cambio, revelan su belleza mientras se pasea a caballo entre Parma y Piacenza o bien a pie, visitando los espléndidos parques y las maravillosas reservas naturales. 

El interior pone a disposición sus centros termales tales como los de Salsomaggiore y de Bagno di Romagna.

La cultura artística, ha encontrado terreno fértil en esta tierra y ha plantado sus profundas raíces. Son testimonio de ello, desde las obras de Verdi y la poesía de Pascoli hasta el cine del inconfundible Fellini, que se convirtió en mito gracias a sus muchas obras maestras, cuyos guiones han tomado vida en esta región. 
En Emilia Romaña es posible convertirse en espectador en cualquier sitio; basta sólo elegir el espectáculo de una lista infinita. Emilia Romaña limita con el tercer país más pequeño de Europa, la República de San Marino

Las provincias son: Bolonia (capital), FerraraForlì-CesenaMódenaParmaPiacenzaRávena, Reggio EmiliaRímini

Arte, historia y arquitectura. Todo esto ofrece la región Emilia Romaña.

Bolonia, ciudad de ferias y comercio, un ejemplo de la conjugación de estos aspectos lo tenemos en la Basílica de San Petronio, una de las más hermosas iglesias de Italia con una fachada mitad revestida en mármol y mitad rústica. 
Para admirar el paisaje de la ciudad, se pueden subir los 498 peldaños de la Torre de los Asinelli y el panorama que se admira desde lo alto es el premio al esfuerzo. 

La ciudad de Ferrara, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, es el fruto de la perfecta conservación del esplendor adquirido en la época renacentista. Un esplendor que se manifiesta en sus calles, en las fachadas de los edificios y en los tesoros conservados en el Castillo Estense, una auténtica joya de la arquitectura.

Módena, ciudad del gusto y patria del tortellino es posible visitar la Catedral románica y el Campanario de la Ghirlandina.

Otro lugar que cuenta con 8 edificios reconocidos por la Unesco como Patrimonio de la Humanidad es Rávena, la ciudad de los mosaicos. Las obras maestras de esta ciudad son un ejemplo de la magnificencia adquirida a lo largo de su historia, en la que ha sido capital tres veces. Entre los monumentos para no perderse están la Basílica de San Apollinare Nuovo, el Mausoleo de Teodorico y la Basílica de San Apollinare in Classe.

Faenza, rica en monumentos y con un notable legado histórico-cultural, goza de fama internacional gracias a su antigua industria de la cerámica, cuyo arte se remonta al siglo XIII. 

Emilia Romaña es también una tierra de velocidad, de deporte y del motor. Por ejemplo, en Maranello y en Módena, los amantes de la velocidad pueden visitar el Museo Ferrari y admirar en su interior las máquinas más famosas de la producción de la famosa casa automovilística, sus trofeos y los símbolos que la han hecho famosa en todo el mundo. Imola, en cambio, con sus rocas y plazas históricas, es la sede del conocido autódromo Enzo y Dino Ferrari, que hasta hoy acoge distintas manifestaciones ciclísticas y automovilísticas.

En el corazón de la Costa Adriática en pocos segundos uno se traslada de un lado a otro de Italia, el  mérito de ello es de Italia en miniatura, un parque que custodia numerosas reproducciones a escala de los principales monumentos de la península y de Europa y donde los niños y no tan niños pueden entretenerse observando las bellezas de nuestro país.
Pero Emilia Romaña le ofrece a los visitantes una variada gama de itinerarios, diseñados casi a medida y en base a distintas exigencias.

Para los amantes de la naturaleza aquí se encuentran 2 parques nacionales14 parques regionales 11 reservas regionales: lugares para la diversión y el relax para todos aquellos que deseen sumergirse en el verde y practicar senderismo, kajak o paseos en bici
Los amantes de los caballos pueden recorrer itinerarios a lo largo de la Vía Francígena, en la zona de Piacenza y de Parma, y adentrarse en los parques y senderos de la región. 

Otro camino a recorrer es el del bienestar, con las numerosas termas, que brindan tratamientos terapéuticos y regenerativos en busca de placer y relax. SalsomaggioreTabianoBagno di RomagnaCastrocaroPorretta son sólo algunas de las localidades famosas por las termas.

Siempre hablando de recorridos, las rutas del vino y los sabores son un modo de redescubrir la identidad histórica y cultural del territorio con sus productos típicos y sabores inolvidables.

¿Cómo no recordar, por último, las fiestas, ferias y festivales esparcidos en todo el territorio durante la mayor parte del año? ¡lo único difícil es elegir! 

El viaje a lo largo de las raíces de esta Región no puede prescindir del descubrimiento del arte del sabor, de una cocina hecha de sabores fuertes y refinados: desde los campesinos de Emilia hasta los marinos de Romaña pasando por la laguna de los Valles de Comacchio con sus conocidas anguilas. Entre los platos tradicionales hay que mencionar: el típico Erbazzone, una tarta salada con espinacas o los Pisarei y faso, pequeños ñoquis con alubias de la zona de Piacenza, los tortelloniagnolotti y todo tipo de pastas gustosamente enriquecidas con diferentes rellenos, aromas y sabores. 

En Bolonia hagamos un alto para degustar la mortadela, y probarla, por qué no, con la famosa piadina (pan ácimo). Rey indiscutido de la mesa de Parma, pero conocido y saboreado en todo el mundo, es el jamón de Parma, pilar de la gastronomía italiana que junto al maravilloso queso Grana y al ya legendario Parmigiano Reggiano (Parmesano) hacen de la región un paraíso para los amantes del buen comer. 

Otro motivo de orgullo para la región, el vino.
Del Gutturnio, fruto de las Colinas de Piacenza al Trebbiano pasando por el LambruscoBarberaSauvignon Sangiovese.

En fin, sencillez y sabor, una combinación triunfadora, que hace que esta sea apreciada en todo el mundo.