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Ogliastra

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La provincia de Ogliastra está situada en la zona centro-este de Cerdeña.
Dando al sur y a este al Mar Tirreno, limita al nordeste con la Provinvia de Nuoro y al suroeste con la provincia de Cagliari. Es una provincia de reciente creación: de hecho, se instituyó a raiz de una ley regional de 2001 que previó una nueva repartición del territorio sardo, elevando el número de provincias de cuatro a ocho. Pero, las modificaciones de las provincias se realizaron sólo en mayo 2005.

La provincia se extiende por 1.854 kilómetros cuadrados (el 6,2% del terrtorio sardo) y se compone de 23 municipios, incluido Lanusei y Tortolì: forman parte del territorio de provincia los dos Lagos de Cagliariy parte del macizo del Gennargentu.

El nombre de la provincia parece derivar de los oleastros, muy difusos en el territorio, aunque otros atribuyen su originen al enorme monolito sobre el mar y situado en la costa de Baunei, denominado Agugliastra (o Pedra Longa).

La provincia de Ogliastra es la menos poblada de Italia; por eso, ofrece una naturaleza incontaminada y una variedad de maravillosos paisajes. Desde las costas, encastradas entre mar y roca, a las colinas, sin olvidar los montes del Gennargentu.

En el centro histórico de Tortolì hay muchos edificios de los siglos XVIII y XIX, como el Palacio episcopal y la Catedral de San Andrés, en estilo barroco. Es también muy interesante el Museo de Arte Contemporáneo “Su Logu de S’Iscultura”, que expone al aire libre obras de artistas italianos y extranjeros, integradas así en el ambiente urbano y natural.

En Lanusei, que se extiende en la ladera de una colina que da al mar Tirreno, es de señalar la Catedral de Santa María Magdalena, edificada en los primeros años del siglo XX, la Iglesia de San Juan Bosco y el Museo diocesano de Ogliastra, que expone enseres litúrgicos y escritos medievales así como algunos hallazgos arqueológicos.
En las alturas al oeste de Lanusei se extiende el Parque municipal de Seleni, con una selva lozana de encinas centenarias y rica fauna de jabalíes, zorros, ratoneros y otros rapaces.

Además, entre los pueblos más característicos de Ogliastra recordamos Seui, antiguo centro minero para la explotación de un rico yacimiento de antracita. La vieja fábrica de la mina, a 3 kilómetros desde el pueblo, es todavía visible y es un interesante ejemplo de arqueología industrial. Pero la verdadera belleza de Seui es el centro histórico, donde palacios decimonónicos se elevan junto a numerosos ejemplos de arquitectura local en piedra. Entre los monumentos de Seui recordamos la casa Farci, la Cárcel Española de Baronía del 1647, la Galería Ciívica, la Casa Caredda Loy, la Iglesia de San Juan y de Santa María Magdalena.
Cerca de la ciudad, están también las cuevas de Is Janas, llamadas también “cuevas de las hadas” porque dentro hay tres grandes estalagmitas que según la leyenda serían tres hadas petrificadas. Las cuevas están abiertas al público para visitas guiadas.

En la provincia de Ogliastra hay también maravillosas playas, encastradas entre mar y rocas. Al norte hay calas a las que se llega sólo por mar o a pie, como la Cala Luna, Cala Sisine, Cala Mariolu y Cala Goloritzé. Más al sur hay espléndidas playas como Tancau, la playa de Orrí, Cea, Marina de Barisardo y Cardedu, Coccorrocci y el Golfo de Sarrala.

En la provincia de Ogliastra se encuentran numerosos hallazgos arqueológicos (más de 200), que se remontan a la población prenurágica y nurágica, como menhires (megalitos monolíticos), domus de janas (tumbas excavadas en la roca), nuragas (torres de piedra), tumbas de gigantes (monumentos funerarios compuestos de tumbas colectivas), pozos y fuentes sagradas.

La variedad de paisajes y la naturaleza en gran parte aún prístina, hacen de la provincia de Ogliastra un lugar ideal para excursiones: a pie, en bicicleta, a caballo. Es posible caminar desde la montaña hacia el mar, siguiendo el curso de ríos subterráneos entre bosques centenarios, flores y animales salvajes, hasta llegar a calas de enorme belleza.
De hecho, es particularmente interesante el territorio de Baunei, con sus valles cársticos y el Altiplano del Golgo, donde se halla el abismo más profundo de Europa, cuyo nombre es Su Sterru.
Además, en la provincia de Ogliastra, es posible ir de excursión a bordo del característico Trenino Verde (trenecito verde), un servicio turístico promovido por la Red de ferrocarriles de Cerdeña, que permite recorrer el centro de la isla y visitar algunos de los lugares mas hermosos, muchas veces tan inaccesibles y escondidos que es posible llegar allí solamente a pie y con muchas dificultades.

Hablando de medidas de transporte “originales”, se pueden organizar también excursiones con “quad”, las motocicletas de cuatro ruedas. Con éstas, se pueden atravesar muchos recorridos de diferentes niveles y duraciones, a través de bosques, cañones, torrentes y valles, en hábitats incontaminados donde hay muchísimas especies animales, como el águila real y el muflón.

Para los aficionados a la espeleología no faltan cuevas, como la Cueva del Higo, la cueva Su Marmuri y la cueva Su Meraculu. Para quienes les gusta el mar, se pueden realizar maravillosas excursiones en motonave y lancha neumática, y además hacer maravillosas inmersiones acuáticas.

La cocina de la provincia de Ogliastra es una cocina de sabores fuertes y mediterráneos, no particularmente elaborada pero sí genuina y sabrosa.
La gastronomía tradicional es la que viene directamente del territorio: entrantes típicos son los jamónes de Talana, Villagrande o Urzulei, pero también la longaniza y el tocino.

Destacan además los quesos, como el clásico queso de oveja, o el su casu axedu, un queso fresco de sabor ácido producido con leche de oveja o cabra.
Todo esto se acompaña por diferentes tipos de pan, como el pistoccu, hecho con sémola y flor de harina, y el su modditzosu, pan muy blando de sabor dulzón preparado con sémola de trigo duro, requesón fresco o patatas hervidas.

Entre los primeros platos de esta zona, citamos los culurgiones, raviolis con requesón y queso de oveja y los malloreddus (ñoquis sardos), preparados normalmente con salchicha de cerdo. Entre los segundos platos, se pueden degustar los asados de carne de cerdo, cordero, cabrito u oveja.

Naturalmente no faltan los dulces, entre los que citamos las pabassinas y ammarettos (dulces de almendra con uvas pasas y vino cocido), el gattou (dulce crujiente de almendras y azúcar caramelizado) y las pardulas (con queso fresco aromatizado con piel de naranja o limón).

En fin el vino, sin duda el más famoso es el tinto Cannonau, el vino D.O.C. más representativo de la isla, el más conocido y comercializado en todo el mundo.