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Medio Campidano

  • Descripción
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  • Qué hacer
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La provincia de Medio Campidano está situada en la parte sur-occidental de Cerdeña.
Limita al norte con la provincia de Oristán, al este con la provincia de Cagliari, al sur con la provincia de Carbonia-Iglesias y con la provincia de Cagliari. Es una provincia de reciente creación: de hecho, se instituyó a raiz de una ley regional de 2001 que previó una nueva repartición del territorio sardo, elevando el número de provincias de cuatro a ocho. Pero, las modificaciones de las provincias se realizaron sólo en mayo 2005, cuando tuvieron lugar las elecciones para renovar a todos los Consejos de la provincia.

La provincia de Medio Campidano se extiende a lo largo de una superficie de 1.516 kilómetros cuadrados (el 6,3% del territorio sardo) y se compone de 28 municipios. La provincia de Medio Campidano es rica por la diversidad de sus zonas (mar, montaña, llanura, colina) y por la variedad de sus productos. Está situada en una de las zonas menos alteradas por el hombre y más limpias de la isla y es conocida en Cerdeña como la “Provincia Verde”.

En la antigüedad, en esta parte de la isla habitaron varios pueblos, atraídos por los yacimientos mineros de la zona: cobre, plata, plomo y otros elementos. Pero, fue sólo en el siglo XIX que en esta zona se formó una verdadera industria minera, que entró definitivamente en crisis después de la Segunda Guerra Mundial. Hoy día son todavía visibles los restos de aquel mundo: obras, aldeas y barrios que constituyen testimonios significativos de arqueología industrial.

En el territorio de la provincia de Medio Campidano se encuentra el Parque de Geomineralogía de Cerdeña con sus numerosos lugares mineros de gran interés y de gran belleza, muchos de ellos son lugares impresionantes y destino de turistas, curiosos y aficionados. De ellos, los más importantes son los sitios de Arbus y Guspini, y no menos importantes son también los otros sitios de Gonnosfanadiga, Villacidro, San Gavino y Sardara.

Además, la provincia de Medio Campidano es rica en pueblos que han conservado maravillosos ejemplos de arquitectura tradicional, como las casas edificadas con piedra local y ladrillo, a parte de la gran cantidad de tejas típicas sardas producida en esta zona. De estos, citamos Collinas y Sanluri, y también Segariu, Serramanna, y Serrenti. Pueblos que son ricos en edificios religiosos, iglesias de épocas diferentes y de distintos estilos arquitectónicos, desde el estilo románico al gótico-aragonés, o del barroco al renacentista.

Además, son de señalar las iglesias rurales difusas por toda la provincia y frecuentemente en medio de hermosos lugares naturales, testimonio de la religiosidad profunda de una civilización agro-pastoral que ligaba las actividades diarias a las manifestaciones de fe. De estas iglesias, destacamos la Iglesia de Santa María de is acquas, en Sardara; Santa Severa en Gonnosfanadiga; el santuario rural de Santa Marina en Villanovaforru; el santuario de la Madona d’Itria en Gesturi; la iglesia de San Sisinnio, rodeada de olivos centenarios, y la iglesia de San José, en el valle de cerezos de Villascema en Villacidro.

Son también de señalar los numerosos museos locales, en los que se puede descubrir la historia, los monumentos, las tradiciones, las costumbres que caracterizan estos lugares.
En la provincia de Medio Campidano, que ha sido habitada desde la antigüedad por su fertilidad y posición geográfica, hay numerosos sitios arqueológicos. Los lugares más conocidos y apreciados son los sitios nurágicos, como el complejo de Su Nuxari en Barumini, elegido a Patrimonio de la Humanidad” por la UNESCO.

De épocas sucesivas, recordamos los sitios de época fenicio-púnica como las ruinas de la antigua ciudad de Neapolis, situadas en Guspini, y los de edad romana, como las termas de Sardara. Y además, el complejo de Genna María en Villanovaforru y sa Domu y s’Orcu en Siddi, uno de los más espectaculares ejemplos de arquitectura funeraria nurágica en Cerdeña. No faltan también testimonios de época medieval: iglesias y castillos, como el castillo y el barrio medieval de Sanluri.

La provincia de Medio Campidano es también riquísima en maravillas naturales. Entre ellas, sobresale el macizo del Linas, que ocupa mucha parte del territorio de provincia y presenta un ambiente rico y variado: espesura de bosques centenarios que cubren montes, cascadas y fuentes ricas en agua (durante los periodos de lluvia) y espectaculares cascadas como la de Sa Pendula. Hay también especies animales protegidas como el muflón o el águila del Bonelli, el jabalí o el buitre.

El territorio de colinas ofrece también paisajes sugestivos, como las colinas de la Marmilla y el altopiano de la Giara.
Finalmente recordamos las playas: de hecho, la provincia de Medio Campidano tiene nada menos que 47 kilómetros de costa.

Para los amantes de la naturaleza, la provincia de Medio Campidano ofrece variadas tipologías de excursiones, desde las más tranquilas a las más audaces, para descubrir maravillosos paisajes, y flora y fauna locales: encinas, enebros, madroños, o muflones, y jabalíes, y también el ciervo sardo y los pequeños caballos del altopiano de Giara, últimos supervivientes de una especie importada por los navegantes fenicios o griegos.

Pero esta provincia es el lugar ideal para los aficionados al mar, con sus costas variadas, donde largas lenguas de arena, a veces muy fina y blanca, a veces más gruesa y rica en fragmentos de conchas, se suceden calas rocosas y imponentes arrecifes altos entre 20 a 60 metros.
En particular, es de señalar la zona alrededor de Arbus, llamada Costa Verde porque la maquia mediterránea cubre las colinas y dunas que bajan hacia el mar. Se trata de una zona frecuentada por turistas sobre todo en busca de tranquilidad, porque estos territorios aún no han sido atacados por la urbanización, que ha cambiado el aspecto de muchos otros litorales de Cerdeña.

Por todo el año, en la provincia de Medio Campidano tienen lugar fiestas, acontecimientos y manifestaciones que desde siempre atraen el interés de los turistas. El motivo religioso es recurrente en muchas fiestas, que en esta zona muchas veces se une a ritos y cultos ancestrales, poniendo lo sagrado y lo profano en un conjunto armónico y encantador. Así, las plegarias, la historia, las leyendas y las creencias populares crean un ambiente de fe y misticismo en el que los trajes multicolores de la tradición, los colores de la fiesta, los olores de los dulces, la música y el canto hacen del acontecimiento religioso, de la feria, de la manifestación, hacen de la fiesta una cita que no se puede perder.

En los pueblos del Campidano y de la Marmilla, encontramos una especialidad típica de pan llamada civraxu, que es una gran focaccia revestida de corteza crujiente y oscura, con su blanda miga en el interior.
De esta zona son típicas las sopas de verduras con tocino y hierbas aromáticas silvestres, que recuerdan a los platos pobres de la tradición campesina. Y también platos preparados con hortalizas de huerto y carnes de corral, condimentados con aceitunas, alcachofas o sólo con aceite de oliva (es un plato clásico el cordero con alcachofas), los raviolis rellenos de requesón y los típicos malloreddus, ñoquis difusos en toda la región y que tienen su origen en el trigo de Campidano.

En territorios más cercanos a las montañas encontramos en la mesa productos de pastoreo, desde el cabrito al cordero, y a las numerosas variedades de quesos, o la caza, ofrecida con generosidad por los bosques locales.
En las localidades de la costa se comen principalmente platos a base de pescados y crustáceos, en parrilladas, frituras o sopas típicas.

Por último, pero también importantes, los dulces clásicos locales, de almendras, miel, azafrán, quesos frescos y requesón, preparados con recetas tradicionales.
Entre los vinos es de señalar el Campidano di Terralba, preciado vino de mesa.