Está vd. en Home / Descubre Italia / Campania / Salerno

Salerno

  • Descripción
  • Qué ver
  • Qué hacer
  • Qué comer

La provincia de Salerno es un conjunto de emociones únicas. Es la belleza de sus litorales costeros. Es el encanto de su antigua historia. Es el perfume de su naturaleza virgen.
Por todo ello es imposible no dejarse fascinar y conquistar cada vez que se pisa esta tierra. Se necesita muy poco para descubrir su magia. 
Los Apeninos, auténticos monumentos de la naturaleza, enmarcan una realidad de suaves brisas marinas, pequeñas bahías y ensenadas, litorales vírgenes, cursos de agua rodeados de verdes bosques, pueblos pintorescos, lugares con una historia lejana de antiguas tradiciones, de cosas hechas con amor. No falta nada.
Y si el encanto de la costa captura la mirada, el interior roba el alma de quien lo explora. 
Su maravilloso litoral, rico en playas, acantilados y grutas espectaculares, se asoma a esa espléndida esfera de infinitos colores que es el mar, anticipando el esplendor del paisaje del interior. 

Verdes valles atravesados por las aguas del río Sarno, con los Montes Picentini y Lattari que parecen vigilar y proteger la zona, paisajes diseñados con cultivos geométricos entre los que destaca el rojo intenso de los tomates San Marzano. Una tierra acogedora que ofrece a quien la visita sabores y olores, quietud y silencio, mientra narra su historia pasando entre villas, iglesias y castillos, tradiciones populares y eventos culturales. 
Una naturaleza que ha sido generosa con cada rincón de la provincia de Salerno. Cuando se entra en el Cilento se tiene la seguridad de que esto es cierto. Paredes rocosas excavadas por grutas y barrancos, playas de arena blanca, vegetación mediterránea y un mar de mil matices. Así es la costa del Cilento, que de Agropoli llega hasta Sapri, pasando por los muchos y pintorescos pueblos llenos de historia. 
Dejando el mar, se entra en el corazón del Parque Nacional del Cilento y el Valle de Diano, un cofre lleno de tesoros naturales, donde el verde se intensifica con bosques de robles, arces, fresnos y castaños que, en las montañas, se dejan reemplazar por densos hayedos. Un mundo de contrastes que conviven gracias a la armonía de esta naturaleza única.
Un viaje por esta tierra se quedará grabado en la memoria del corazón.

 Un diamante en bruto transformado por el hombre en una joya refinada, un trabajo que ha requerido tiempo, esfuerzo y, ante todo, la atención necesaria para llegar a un equilibrio tan perfecto entre la belleza espontánea de la naturaleza y la creada por el genio del hombre: esto es la Costa Amalfitana
Y el resultado de todo este esfuerzo es evidente. Se puede ver ya al llegar a Vietri sul Mare, puerta de entrada de la Divina Costa
Dondequiera que miremos nos quedamos fascinados por los intensos y brillantes colores, por la luz que emana de cada rincón, como si el sol les tuviera reservado un trato especial, por las formas que la naturaleza ha grabado en los acantilados, por el azul cobalto del mar que en un punto indefinido se encuentra con el azul del cielo, por las pequeñas y pintorescas casas en la roca, por los rastros dejados por antiguas civilizaciones, por las obras maestras expuestas en este museo natural, por la alegría y la serenidad que transmite la gente, por el aroma intenso de los limones y el color de los olivos, viñedos y jardines en flor. 

Un escenario que encontramos en todos los pequeños pueblos que desfilan a lo largo de la costa. 
Amalfi, con un precioso paseo marítimo del que fluyen las características callejuelas, callejones y escaleras, una de las cuales lleva a la antigua Catedral con su espectacular fachada de mosaico. 
Atrani, uno de los pueblos amalfitanos más pintorescos y sugerentes, con el blanco de las casas interrumpido por los colores brillantes de los jardines. Ravello, elegante y refinado, con la Catedral y las espléndidas Villa Cimbrone y Villa Rufolo, sede del famoso Festival, mezcla armoniosa de estilos y épocas diferentes, ambas rodeadas por maravillosos jardines en forma de terraza que dan al mar. 
Minori, valioso por la belleza de su naturaleza y por la villa Romana del siglo I d.C, decorada con estucos, mosaicos y frescos.
Praiano, para descubrir recorriendo los senderos que se despliegan en una naturaleza única, o visitando sus memorias históricas y artísticas, entre las cuales se encuentra la Iglesia de San Luca Evangelista, que custodia espléndidos lienzos del siglo XVI. 
Positano, una joya encastrada entre acantilados rocosos, con las tres pequeñas islas “Sirenuse” poco lejanas de la costa. Los colores de las casas se mezclan con los de las boutiques, los de los laboratorios artesanales y y con los de los refinados bares que animan la vida en las estrechas callejuelas de este pueblo.
No hay que dejar de ver la Gruta de la Esmeralda, rica en estalactitas y estalagmitas; su nombre se inspira en la intensidad del color que se desprende en toda la gruta gracias a la luz del sol que penetra a través de grietas en la roca. 
Unas vacaciones con infinitas oportunidades son las que propone el Cilento, otro núcleo interesante de la provincia que, además de un paisaje estupendo, presume de muchas y hermosas localidades turísticas, y es cuna de importantes yacimientos históricos y arqueológicos. Maravillosas rutas por los caminos que cuentan milenios de historia, con un mar de mil colores y matices y franjas de arena inmaculada que los enmarcan. 
La famosa Marina de Camerota es una pequeña perla de la costa, una localidad en la que destaca su pequeño puerto, sus pequeñas y blancas calas y sus espléndidas grutas. La costa de Palinuro es encantadora, abrupta y esculpida por numerosas cavidades naturales, como la Gruta Azul. Manantiales de agua cristalina, lagos, ríos y arroyos inmersos en el verde puro que caracteriza el interior del Parque Nacional que alberga las sugerentes Grutas de Castelcivita y las Grutas del Ángel
Paestum, conocida como la “Llanura de los dioses”, con los tres templos griegos mejor conservados del mundo, un patrimonio de incalculable valor que la UNESCO ha declarado Patrimonio de la Humanidad. 
Magníficos por la noche y aún más sugerentes de día, cuando los tres templos – el Templo de Hera, el más antiguo, el Templo de Neptuno, el más grande, y el Templo de Ceres, dedicado en realidad a la diosa Atenea – adoptan colores diferentes según la inclinación del sol. En el Museo Arqueológico Nacional se exponen valiosos restos, entre los que se hallan 33 metopas que decoraban el Templo de Hera y los frescos de la Tumba del Tuffatore (saltador) que se remontan a finales del siglo V a.C. 
Dentro del Parque se encuentra el majestuoso complejo de la Cartuja de San Lorenzo, más conocida como Cartuja de Padula, uno de los monasterios más grandes del mundo.
Salerno, capital de esta magnífica tierra, tiene una zona moderna, concentrada en la costa alrededor del puerto, y un casco antiguo típicamente medieval, situado a los pies del Castillo Arechi, desde el que se puede disfrutar de unas extraordinarias vistas del Golfo. Entre los testimonios históricos de mayor interés no se pueden dejar de visitar la Catedral de San Mateo, con su espectacular puerta de bronce y el alto campanario de forma cilíndrica, y la Iglesia de San Giorgio, finamente decorada con valiosos muebles y pinturas. También merecen una visita el Museo Arqueológico Provincial, que alberga una colección expositiva que va desde la prehistoria hasta finales de la época imperial romana, y el Museo Diocesano, con obras y objetos de arte además de una rica colección numismática.

 

Mar y naturaleza: ¡un gimnasio al aire libre!
La belleza de los fondos marinos y el color intenso del agua son tentaciones irresistibles para los amantes del snorkel, del seawatching o del buceo. Windsurf, kitesurf, surf, vela y canoa son para quienes prefieren vivir el mar bajo el sol. 
Una excursión en barco en busca de bahías escondidas o para visitar las grutas marinas es una experiencia que brindará emociones y recuerdos inolvidables. 
Si sus vacaciones ideales requieren relajarse bajo los rayos del sol y bañarse de vez en cuando en un mar cristalino, esta tierra le ofrece infinitas oportunidades, con sus muchas y pequeñas playas y bahías a lo largo de la costa, con los olores de la vegetación mediterránea y la fresca brisa que le acompañan mientras se relaja. 
Si se busca el relax se recomienda vistar las Termas de Contursi o las de Montesano en la Marcellana, donde, gracias a las propiedades curativas de las aguas termales, podrá someterse a varios tratamientos para todo el cuerpo. 
Para aquellos de espíritu explorador, el Parque Nacional del Cilento y el Valle de Diano son los lugares ideales. 
Es fascinante la ruta de las Grutas de Castelcivita, que serpentea entre galerías, cavidades y pasajes llenos estalactitas, estalagmitas y cascadas solidificadas, hasta llegar al borde de profundas cuevas llenas de agua llamadas “pozos de la muerte”. La ruta de las Grutas del Ángel lleva al corazón subterráneo del parque, a 2.500 metros de profundidad, dentro un paisaje casi irreal. 
Trekking, excursiones y bicicleta de montaña - puede elegir lo que mejor se adapte a usted - pero no pierda la ocasión de conocer la riqueza custodiada en este cofre de la naturaleza.
Eventos culturales, festivales, fiestas y ferias animan esta tierra. De interés internacional es el Festival de Ravello, creado para rendir homenaje al gran Wagner y que ha evolucionado, siempre respetando su tradicional vocación, hacia una concepción más amplia de la música y la danza. Ciudad de la música: así llaman a la ciudad de Ravello y ahora, con su nuevo gran Auditorio Oscar Niemayer, realizado por el famoso arquitecto del mismo nombre, la programación será aún más amplia. 
Desde hace más de cincuenta años se organiza – alternando las ciudades de Amalfi, Pisa, Génova y Venecia – la Regata Histórica, con la que se recuerdan las antiguas Repúblicas Marineras. Galeones que reproducen los de la época, pintados con los colores que representan a las Repúblicas y gobernados por un timonel y ocho remeros, compiten en un desafío a lo largo de dos kilómetros. 
El Premio Internacional de la Danza, que está dedicado a Léonide Massine, está organizado desde hace más de treinta años por la ciudad de Positano en honor del gran coreógrafo. 
Los amantes de las compras o los que quieran llevarse algún souvenir podrán elegir entre un original vestido de colores de la Moda Positano y el preciado papel de Amalfi, entre variopintas cerámicas de Vietri sul Mare y los característicos objetos realizados con hojas de olivo típicos del Cilento. 
También es apasionante el Desafío de los Trombonistas, organizado en verano en Cava de’ Tirreni en conmemoración de la Batalla de Sarno, con los ocho barrios que se desafían con armas blancas para adjudicarse la copia de plata del Pergamino blanco. 
Y, por terminar, una gran movida nocturna muy atractiva, para divertirse hasta la madrugada.

Una buena cocina puede proporcionar a unas vacaciones el sabor adecuado. Y la gran variedad de productos y platos que esta tierra ofrece no defraudará las expectativas de aquellos que, en su idea de vacaciones, además de la diversión y los conocimientos, buscan también el sabor que aquí refleja la pasión, la felicidad y la alegría de vivir de la población local. 
Es posible degustar platos de pescado o deliciosas comidas a base de carne. Entre las recetas más especiales se encuentran los espaguetis con almejas, las sopas de pescado, las anchoas fritas, los rollitos de pez espada, pulpitos cocinados en ollas de barro con tomates de S. Marzano y mejillones con pimienta
Quien prefiere la carne puede elegir entre abundantes parrilladas, muy típicas por estos lugares, acompañadas de exquisitas verduras. 
La variedad de quesos difiere por tipo y sabor. Provolone, pecorino, manteca del Cilento, scamorza, Mozzarella de Búfala Campana DOP y burrino de Búfala: todos producidos según la tradición. 
No faltan las recetas a base de legumbres, hortalizas y verduras, como la sopa de alubias de Controne DOP (Denominación de Origen Protegida), aliñada con el excelente aceite de oliva virgen extra del Cilento. Productos de primera calidad entre los que destacan los tomates San Marzano y los limones de Amalfi, dos joyas de la provincia de Salerno. Los primeros son el ingrediente principal para acompañar la pasta, que es aún mucho más sabrosa si está hecha artesanalmente. Los segundos representan la materia prima del famoso Limoncello, que se encuentra también en las recetas de dulces y postres, como en los típicos babà, cuya masa de especial consistencia es también la base de la tarta babarese, con nata y fresas, de los sospiri y de las delizie al limón. 
Entre los vinos destacan el Costa d’Amalfi, el Cilento, el Castel San Lorenzo, el Gragnano, el Sorrento y el Lettere, todos ellos con Denominación de Origen Controlada (DOC).