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Caserta

  • Descripción
  • Qué ver
  • Qué hacer
  • Qué probar

 Una tierra cuya atmósfera es mágica, que es capaz de ofrecer sensaciones y emociones, a través de rutas que llevan al corazón de la ciudad, entre historia y naturaleza, disfrutando de los antiguos sabores de la cocina local entre acontecimientos y eventos folclóricos.
La provincia de Caserta sorprende por su naturaleza ya que es rica en parques, reservas y áreas protegidas, donde reinan la serenidad y la tranquilidad.
Una amplia llanura se extiende alrededor de las orillas del Volturno, con los montes del Matese que marcan la frontera con Molise y el volcán inactivo de Roccamorfina con la del Lacio. Frutales, viñedos y olivares pintan el paisaje de esta tierra fértil cuya generosidad apreciaron también los romanos, que le otorgaron el nombre de Campania Felix.
Playas de arena finísima, protegidas por verdes pinares y bañadas por el azul del Mar Tirreno, forman el panorama costero con vistas al Golfo de Gaeta.

La historia se encuentra a la vuelta de cada esquina: pueblos medievales, iglesias y catedrales, obras arquitectónicas de época romana narran el paso de civilizaciones antiguas. Una tierra que sorprende por la fantasía y la inspiración de su gente, por esa multitud de colores intensos, danzas y canciones que suenan en las plazas de los pequeños pueblos siempre que hay un acontecimiento que celebrar. Caminar entre la gente agudiza los sentidos porque nos ofrece un valioso patrimonio hecho de mil sabores, colores, aromas que alegran el espíritu y alientan el corazón.
Un clima suave, fomentado por la protección de los Apeninos campanos al este y del mar al oeste, hace que la estancia sea muy agradable en cualquier época del año.

 

Caserta, capital de la provincia, custodia sus joyas no solamente en su casco histórico sino también en la hermosa tierra que la rodea.
45.000 metros cuadrados, 120 hectáreas de parque, 1.200 habitaciones, 34 escaleras, 1.742 ventanas, 22 años de trabajo: números que parecen una exageración, pero cuando se llega ante el Palacio Real de Caserta, se comprende que estas imponentes “medidas” son reales.
La majestuosidad de la obra impresiona a primera vista. Paseando por su maravilloso parque, a lo largo del paseo que bordea el camino rectilíneo formado por esculturas, estanques y cascadas, la gente se maravilla ante las líneas arquitectónicas que dibujan su impresionante fachada. Una sensación que se queda grabada y se fortalece al entrar en el palacio, donde una sucesión de obras de arte, estucos, bajorrelieves, frescos, esculturas y suelos de taracea se muestran en todo su esplendor ante los ojos del visitante.

El Conjunto Monumental Belvedere de San Leucio es otro testimonio del gran desarrollo monumental que tuvo esta zona en la época de los Borbones.
Concebido inicialmente como reserva de caza y palacio de verano, el Conjunto Monumental Belvedere de San Leucio fue ideado y desarrollado a instancias de Fernando IV, quien, siguiendo la política empresarial de su padre, quiso crear un palacio-hilandería, una pequeña cuidad dedicada a trabajar la seda. Hoy se pueden visitar las estancias reales, el Museo de la Seda y una colección de herramientas antiguas y equipos restaurados y completamente funcionales. Desde las terrazas del Belvedere, embellecidas con hermosos jardines, se disfruta de unas magníficas vistas que llegan hasta el Golfo de Nápoles.
El antiguo núcleo de Casertavecchia, con su típica planta medieval, se alza sobre un cerro desde el que domina toda la zona circunstante. Estrechos callejones y casas de piedra surgen alrededor de la Catedral, con su hermoso cimborrio de estilo románico y el alto campanario decorado con arcos de crucería y ajimeces.
No muy lejos de la capital de la provincia se encuentra Santa Maria Capua Vetere con su Anfiteatro Campano, de época romana, que recuerda la grandeza del Coliseo por su forma y tamaño, la interesante exposición del Museo Arqueológico de la Antigua Capua, el antiguo mitreo y la espléndida Catedral de Santa Maria Maggiore.
Atravesada por las aguas del río Volturno, Capua es una de las ciudades más bellas de la provincia. Es difícil no sentirse fascinado por su patrimonio artístico y arquitectónico: palacios, castillos, iglesias y monumentos que recuerdan su glorioso pasado, cuando Federico II consideraba esta ciudad la entrada de su reino. No hay que dejar de ver la Basílica Benedictina de S. Angelo in Formis, joya artística y arquitectónica, y el Museo Campano, con su rica colección de testimonios relacionados con las antiguas civilizaciones que se asentaron en estos lugares en tiempos remotos.
En el Parque Regional Roccamorfina, en el que destaca el antiguo volcán hoy en día inactivo, se encuentran antiguos pueblos medievales que atesoran valiosas memorias.
Sessa Aurunca, con las ruinas de su imponente teatro, sus criptopórticos y su puente, narra un pasado de colonia y municipium romano. De la misma época es parte del material utilizado en la construcción de la Catedral dedicada a los Santos Pedro y Pablo. La fachada externa está precedida por un pórtico de tres arcos sostenidos por antiguas columnas, mientras que el interior tiene tres naves, con la central decorada con valiosos mosaicos.
En el espléndido escenario del Parque Regional se encuentra Teano, famosa por el histórico encuentro entre Garibaldi y Víctor Manuel II, con las ruinas del imponente Teatro Romano. 

 Un ejemplo perfecto de equilibrio entre hombre y naturaleza.
Esta es la sensación que se tiene al adentrarse por los senderos del Parque Regional del Matese, descubriendo maravillosos paisajes que se mezclan con testimonios de antiguas dominaciones. Un mundo limpio, donde se respira un aire puro, acariciados por la fresca brisa de montaña.
Mismas emociones, pero paisajes diferentes: estamos en el Parque Regional Roccamorfina, dominado por el homónimo volcán, actualmente inactivo, que con sus erupciones ha trazado las líneas de este territorio, el hábitat ideal tanto para el castaño, que cubre amplias extensiones, como para el cultivo de viñedos y olivares. Terminado el invierno, el verde de los densos bosques y el color plata de los olivos se mezcla con el arco iris de colores de las floraciones primaverales. Una sinfonía de perfumes, colores y sonidos enriquecida por la majestuosidad de una de las flores más hermosas: la orquídea.
Dos identidades diferentes, pero un denominador común: una extraordinaria naturaleza para explorar con excursiones, trekking, paseos a caballo, rutas en bicicleta de montaña, esquí de fondo, escalada en roca y hielo. El sitio ideal para quien busca unas vacaciones en el campo.

Desde la desembocadura del río Garigliano serpentea un camino que sigue la antigua vía Domiciana, en la que se encuentran los pueblos costeros de la provincia. La costa presenta largas playas de arena blanca y densos pinares, destinos ideales para unas vacaciones relajantes con sabor a sal.
El desarrollo del trabajo de la seda durante el período de los Borbones ha continuado y progresado con el tiempo, y hoy se pueden comprar en esta provincia damascos, brocados y sedas preciosas que se pueden utilizar también para la decoración.
Dondequiera que uno vaya, la llamada del pasado es fuerte e intensa. 
Fiestas y ferias, entre lo sacro y lo pagano, recuerdan la historia, la cultura y las tradiciones de la zona de Caserta.
Cabe destacar la Sagra delle Pallottole(Feria de las Balas), evento gastronómico organizado en el pintoresco pueblo de San Leucio. Además del desfile histórico, en el que los figurantes visten ropa realizada con seda local, se ofrecen deliciosas croquetas de patatas - las balas - preparadas a mano por las mujeres del pueblo.
Exposiciones, eventos, conciertos y, naturalmente, un gran desfile de carrozas alegóricas, animan las calles de Capua desde hace más de cien años, para celebrar una de las fiestas populares más coloridas y divertidas: el Carnaval. 

 

 Una tradición gastronómica hecha de platos sencillos llenos de sabor, ese sabor que hoy encontramos sólo en los productos que se hacen como se hacian antiguamente, y la provincia de Caserta, el Casertano, tiene muchos. 
Es famosa la suave mozzarella de búfala, producida artesanalmente para brindarle esa especial textura que se convierte en una experiencia única para el paladar. Se puede encontrar en las formas más originales: desde la redonda hasta la trenzada, desde el nodino (nudito) hasta la ciliegina (cerecita). 
De la sabrosa leche de búfala se obtienen también mantequilla, burrino, burrata, provola ahumada y ricotta fresca o seca. El "caso conzato" (queso elaborado) es un queso con un sabor muy intenso y aromático que se obtiene gracias a una larga y laboriosa preparación. 
El Salaprese es un queso de oveja especial que, a diferencia del pecorino clásico más famoso, no se ve afectado por el proceso de curado y es degustado inmediatamente después de absorber la sal. Fresco y dulce, emana el sabor de la leche ovina con la que se prepara.
El Cacioforte es un queso que se produce desde la antigüedad y, hoy, lamentablemente, no es fácil de encontrar.
Algunos campesinos de Statigliano lo siguen produciendo según las antiguas tradiciones. 

De las explotaciones ganaderas locales se obtienen carnes exquisitas que se utilizan para preparar excelentes embutidos como el capicollo, el jamón de Monte, la pancetta tesa y el filetto de Vairano Patenora, localidad famosa también por la sausiccia conservada en especiales tarros de terracota producidos por los alfareros de la zona del Casertano Alto. 
La alcachofa Capuanella, tierna y delicada, el boletus de Roccamorfina con su pulpa dura y llena de sabor, las variedades de manzanas Annurca, Limoncella y Sergente, cada una con sus características, la Marmulegna, una sabrosa ciruela dorada, y la castaña de Roccamorfina son especialidades que enriquecen la cocina local. 
En cuanto a los dulces y postres se puede elegir entre los susamielli, galletas crujientes hechas con harina, miel y nueces, las pigne (piñas), tiernos dulces glaseados, una rebanada de serpentone preparado con miel, nueces trituradas y aromas naturales, o degustar un guanto caleno, una receta con una tradición muy antigua. 
La carta de vinos también se presenta rica y con cuerpo. Una buena copa de Asprinio de Aversa, Falerno del Massico y Galluccio, todos estrictamente DOC (Denominación de Origen Controlada), animarán aún más la suntuosa comida proporcionada por esta generosa tierra.