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Avellino

  • Descripción
  • Qué ver
  • Qué hacer
  • Qué probar

Un viaje por la provincia de Avellino es una inmersión en la naturaleza y la historia de Hirpinia. 
Tierra llena de encanto, abre las puertas de su hospitalidad regalando a los turistas un retazo de paisaje estupendo destacado aún más por el interesante patrimonio cultural. Una increíble belleza, la misma que ha hecho ganarse a esta provincia el apodo de “Verde Hirpinia”. 
Descubrir cada uno de sus rincones es una experiencia que deja huella. Montañas, llanuras inmensas, magníficas reservas naturales, lagos y ríos hacen que esta tierra sea ideal para quienes aman los espacios abiertos y para los que buscan unas vacaciones relajantes entre montañas y manantiales, aire fresco y buena comida en uno de los entornos naturales más bellos del sur de Italia en todas las estaciones. 

La región de Hirpinia se deja descubrir poco a poco, con un recorrido que penetra en la naturaleza y nos transporta a los lugares del pasado, cuando esta tierra estaba habitada por los samnitas, los romanos y los longobardos. Encontramos pueblos antiguos inmersos en el verde de los valles que se abren a los pies de las cadenas montañosas del Partenio y del Terminio, cubiertas de bosques de hayas, abetos, robles y castaños. 
Además de yacimientos arqueológicos, hay imponentes castillos que evocan guerras y saqueos, asedios y batallas, pero también fiestas mundanas y elegantes cortes. 
Por los amplios valles se extienden viñedos y olivares cuyos frutos permiten una excelente producción de vino y aceite. Lugares que cuentan cómo el hombre y la naturaleza han aprendido a respetarse y a vivir en armonía desde tiempos inmemoriales. 

 Avellino, la capital de la provincia, a pesar de los episodios sísmicos conserva un pequeño casco antiguo con callejones estrechos que rodean la Torre del Reloj, la Catedral y el Castillo, símbolos de la ciudad.
En el monte Partenio está situado el Santuario de Montevergine, al que se puede llegar también a pie a través de un camino empinado que, aunque es muy extenuante, merece la pena recorrer por la belleza del paisaje que lo rodea. Continuando la caminata, el panorama se extiende por toda la cuenca y, en los días de sol, llega hasta la costa de la región.
La Basílica tiene dos cuerpos: uno moderno, construido en la segunda mitad del siglo XX, que alberga el gran cuadro de la Madonna di Montevergine, y uno antiguo, con un notable altar mayor bellamente decorado con incrustaciones de madreperla y piedras preciosas.

Un poco más lejos, en el municipio de Mercogliano, se encuentra el Palacio Abacial de Loreto, donde se hallan antiguos documentos históricos y religiosos, algunos de los cuales se remontan al siglo I, y también más de 300 tarros medicinales en mayólica de la antigua farmacia.
El período medieval está evocado a través de los muchos castillos que dominan los pueblos de la provincia. Fortificaciones que, en algunos casos, fueron convertidas en residencias gentilicias durante el Renacimiento.
Entre ellos destacan el Castillo de la Leonessa en Montemiletto, uno de los mejor conservados de la provincia de Avellino, el Castillo Lancellotti en Lauro, completamente reconstruido en la segunda mitad del siglo XIX, y el Castillo que domina el municipio de Ariano Irpino desde una posición estratégica, casi inexpugnable. Derruidos o intactos, abandonados o en proceso de restauración, representan un recorrido divertido en el que a la simple visita al castillo se pueden asociar interesantes paseos por las callejuelas de estos pequeños pueblos, disfrutando de la buena cocina local.

Tierra antigua, generosa e impredecible, que esconde infinitos caminos que permiten descubrirla sin perder nunca la orientación. 
Trekking, excursiones a pie y en bicicleta de montaña son actividades ideales para explorar los encantadores lugares que recubren los Apeninos, aprovechando la ocasión también para tomarse un descanso en alguna de las características trattorie (mesones) cuya cocina aún refleja las tradiciones del pasado. Cerca de Bagnoli Irpino se encuentra Laceno y su maravilloso lago enclavado entre montañas cubiertas de hayas y coníferas: un destino veraniego al que quienes buscan unas vacaciones en el verde y el silencio de esta naturaleza virgen no podrán renunciar.
Un recorrido atractivo es el de la Fiumara (torrente) de Tannera, un depósito de agua pura y cristalina que fluye entre pequeñas cascadas y arroyos.
El Cervialto, el Raiamagra, el Cervarolo, la Montaña Grande y el Piscacca, lugares ideales para los amantes de la fotografía, son las altas cumbres donde aventurarse para disfrutar de vistas realmente espectaculares y buscar sabores excepcionales. Los bosques densos ofrecen de hecho la posibilidad de encontrar setas y trufas negras.

Se trata de una zona encantadora tanto en verano como en invierno, cuando un manto blanco cubre todo el paisaje convirtiendo Laceno en un destino excelente para esquiar, dotado de remontes modernos y excelentes alojamientos. Montañas que ofrecen muchas oportunidades para practicar el esquí alpino y de fondo, y también para escalar las cimas heladas con crampones y piolet.
¿La espeleología le fascina? Visite la Gruta del Caliendo, un mundo sumergido donde aventurarse entre mil tonalidades de color que se reflejan a lo largo de este “pasillo” encantado, en el silencio de un lugar que le regalará emociones inolvidables.
Si se encuentra en esta provincia durante el Carnaval, ¡no tendrá más remedio que divertirse! Cada uno de los pequeños pueblos de la zona, desde Montemarano hasta Taurano, desde Avellino hasta Castelvetere sul Calore, vive la magia de los trajes y colores en el caos regenerante de la música y los ritmos desatados de la danza. 

La cocina de Hirpinia se caracteriza principalmente por la generosa fertilidad de su tierra y el cuidado que su gente le dedica. 
La alianza hombre-tierra ha situado a la provincia de Avellino en una posición de liderazgo gracias a la alta calidad de algunos cultivos y a la producción local. La ausencia del mar, cuyos sabores dominan en la cocina de Campania, se compensa con la calidad de la carne, especialmente ovina y porcina
Así se explica la excelencia de los embutidos como capocollo, soppressata, pancetta y el exquisito fiocco di prosciutto.

La producción de queso también es muy rica, gracias a la leche procedente de los rebaños de ovejas de raza Laticauda y Bagnolese.
El pecorino Carmasciano, preparado artesanalmente según la antigua tradición, o el Bagnolese, con un regusto ligeramente picante, o la ricotta Laticauda, fresca y ligera pero con un intenso sabor a leche, son algunas de las especialidades de Avellino. 
Los embutidos y quesos se pueden comer solos o con una rebanada crujiente de pan típico de Hirpinia, preparado según antiguos métodos que otorgan al pan de Calitri, de Iurmano y de Montecalvo una forma, un sabor y un olor realmente únicos. 

El pimiento Quagliettano, la cebolla cobriza, la alcachofa de Monitoro y la alubia de Volturara hirpina son algunos de los excelentes productos de esta tierra, sabores que embriagan el paladar al degustar una sopa de alubias con “freselle”, una ciambottella o un plato de "cicci" de Santa Lucia
Entre los dulces, es famosa la producción de turrón relleno con avellanas o castañas locales. Hay que probar también el “Spantorrone”, con su consistencia particularmente friable y envuelto en un bizcocho empapado en ron o licor Strega. 
Un excelente aceite de oliva virgen extra aliña cada uno de los platos de la cocina típica de Hirpinia, que también ofrece tres perlas de la enología nacional: el Taurasi, con su aroma intenso y sabor aterciopelado, el Greco di Tufo con su aroma afrutado y un ligero regusto de almendra y el Fiano di Avellino. Los tres son excelentes productos, protegidos y garantizados por la Denominación de Origen (Denominazione di Originie Controllata e Garantita - DOCG).