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Vibo Valentia

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Encajada en el corazón meridional de Calabria, al sur de Cosenza y al norte de Reggio, la provincia de Vibo Valentia aparece en los mapas como una pequeña península en el Tirreno. Sus raíces se pierden en los albores de los tiempos y atesoran una gran historia y cultura, donde la belleza salvaje de los lugares contrasta con la profunda conciencia cultural de su pasado más antiguo. 

La provincia, formada por 50 municipios, se extiende desde la costa tirrena hasta la cadena apenina de las Serre, incluyendo el amplio territorio agrícola del altiplano del Poro. La ciudad se llama así desde el año 192 a.C., hasta entonces era Hipponion, antigua colonia griega. La provincia fue instituida en 1992 y debe su encanto a la mezcla entre las sugestiones de un mar color cobalto y los altiplanos verdes donde se recortan las montañas de las Serre.

El Golfo de Sant’Eufemia en el norte y el de Gioia Tauro en el sur, están coronados por las colinas y relieves montañosos del interior. La naturaleza aquí es prácticamente pura y solo ha sido trabajada por las manos de los agricultores. La zona de Vibo ofrece al visitante rincones de extraordinaria intensidad emocional. Olivares ordenados y llenos de sombra, campos de trigo olorosos, naranjales y limoneros generosos en frutas aromáticas todo el año. Y además, viñas encastradas al lado de las colinas, cañizares ondeantes sacudidos por la brisa marina, el perfume embriagador de los azahares que florecen en las calientes noches de verano.

Cada desplazamiento, cada movimiento de una localidad a otra es una razón para nuevos y agradables descubrimientos. Es la Costa degli Dei (costa de los dioses), nunca igual y continua, siempre accidentada y plagada de ensenadas rocosas que se alternan con lugares suaves y arenosos. El interior está dominado por el macizo de las Serre, con densas selvas de coníferas, bosques de hayas, arroyos y los amplios valles que se alternan con las verdes llanuras. 

Mosaico romano, Yacimiento arqueológico de S. Aloe, Vibo Valentia | Fuente: wikicommons, photo by Manuel zinnà2En el centro histórico de Vibo Valentia se conservan intactas las geometrías de la aldea medieval, con sus palacios monumentales en toba amarilla y enlosados con grandes bloques de piedra volcánica. 

Aquí se recorta el campanario de San Michele, mientras que toda la ciudad está dominada por el gran Castillo Normando, edificado probablemente sobre los vestigios de la Acrópolis de Hipponion. En su interior se puede visitar el Museo Arqueológico Estatal, que custodia uno de los hallazgos más valiosos procedentes de su pasado helénico: la “Laminetta aurea”, el texto órfico más antiguo hallado en Italia.

Bajando hacia la costa se llega a Pizzo Calabro, una pequeña ciudad de origen medieval situada en un precipicio sobre el mar. El centro histórico es un laberinto de callejuelas que se cruzan hasta converger en la plaza grande, muy animada en las noches de verano. Aquí encontramos también la legendaria iglesia de Piedigrotta, completamente excavada en la toba. Pizzo es una de las localidades balnearias más conocidas de la provincia y se contiende con Tropea Capo Vaticano la supremacía turística de todo el territorio. 

Continuando hacia el sur se llega a Briatico, antiguo asentamiento que según la tradición fue fundado por los griegos de Locri. Está plagado de ruinas de época medieval y posee uno de los recintos arqueológicos más interesantes de la provincia. A lo largo de la costa se encuentran Zambrone, Parghelia, Ioppolo y Nicotera.

Tropea es una de las localidades más representativas del territorio. Según la tradición fue fundada por Hércules, que llegó a sus playas mientras regresaba de España. Otra leyenda cuenta que fue fundada por Escipión el Africano, mientras se dirigía a Roma después de su victoria contra Cartago. En realidad, en la ciudad aún se conservan las huellas de romanos, bizantinos, normandos, suevos, angevinos y aragoneses.

En el interior, la localidad de Filadelfia atrae a los visitantes que se dirigen al Lago dell’Angitola, muy cerca de esta población. Importante y conocida es la Certosa (cartuja) de Serra San Bruno, un asentamiento monástico monumental fundado por Bruno de Colonia a finales del año 1.100. Un auténtico oasis de paz, naturaleza y arte unido a la tranquilidad religiosa que hacen de este lugar una de las metas preferidas del turismo local. Otro lugar conectado con la devoción popular es Mileto, con la Abadía benedictina de la Trinidad y la Catedral. 

Tropea, Vibo ValentiaLa bellísima Costa degli Dei (costa de los dioses) es la reina de los deportes acuáticos. Las excursiones submarinas permiten admirar sus fantásticos fondos y la fauna marina. Las aguas marinas de la zona de Vibo y sus vientos atraen a muchos aficionados al kitesurf y al windsurf.

El interior de la provincia, con sus bosques densos y las bellezas de su naturaleza, constituyen una meta ideal para los amantes del senderismo. Uno de los lugares más conocidos es la zona de Capo Vaticano, que esconde un típico torrente calabrés rodeado de una vegetación rica y exuberante con más de 300 especies de plantas. 

Recomendamos también explorar las grutas y los senderos de los monjes en los alrededores de Tropea. Es posible, además, utilizar las rutas para el senderismo a caballo o en bicicleta. La variedad y las transformaciones de los paisajes ofrecen lugares únicos para observar la flora y la fauna y el perfil geológico que representa el patrimonio natural de la zona - ecoturismo - sobretodo en lo que concierne a las visitas a los parques y a las reservas naturales. Son muchos los expertos en observación de aves que llegan hasta aquí en cualquier época del año. 

Exposiciones, espectáculos y ferias fomentan el conocimiento de la comunidad local, de sus costumbres y de sus sabores típicos. 

'Nduja, Vibo ValentiaHistoria y cultura se proyectan también en las tradiciones gastronómicas de ricos sabores que recuerdan a la agricultura, el pastoreo y la pesca. 

Entre los productos más famosos se encuentran las conservas, el atún, el aceite de oliva, las castañas, las setas, los dulces.

Sin embargo el producto por excelencia de la provincia es la famosa ‘Nduja de Spilinga, un embutido tierno; además destaca la fileja, que es una pasta hecha con huevos enrollada en la mano como si fueran largas trencitas, y el helado de Pizzo