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L'Aquila

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Carente de salidas al mar, la provincia de L’Aquila está situada en el corazón de los Abruzos, rodeada por las provincias de Teramo en el norte, Pescara y Chieti en el este, Molise en el sureste y Lacio en el oeste. De las cuatro provincias de los Abruzos, L’Aquila es la más extensa y la única que no limita con el mar. 
Gracias a su extensión hay una gran variedad de usos y costumbres, historias y dialectos, unidos por un hilo conductor. Estas ciudades son tan diferentes que desde hace tiempo Avezzano y Sulmona exigen la autonomía para convertirse en provincias.

El territorio de L’Aquila es el más montañoso y también es muy atractivo desde el punto de vista de los paisajes, de la tranquilidad de sus ciudades y de los pintorescos pueblos enrocados en relieves de montaña o situados sobre mesetas y valles. Una secuencia de imágenes que captan la atención del espectador y cambian con la transformación de los ambientes naturales. 
La historia de la provincia coincide con la historia de la región, a excepción de su peculiar vida religiosa durante el siglo XV, cuando sobre L’Aquila se levantaron por primera vez las voces de los santos franciscanos. Aunque la modernidad no ha perjudicado a las ciudades, en abril de 2009 un terremoto destruyó completamente L’Aquila, situada en el centro del valle del Aterno, dominado por el Gran Sasso. Actualmente la ciudad se encuentra en fase de restauración y en ella destaca el magnífico nuevo auditorium proyectado por el famoso arquitecto Renzo Piano.
En esta provincia está custodiado un gran patrimonio natural, como el Parque Nacional de los Abruzos, Lacio y Molise, el más antiguo de Italia. 

La provincia de L’Aquila cuenta con 13 municipios (de 108) incluidos en la lista de “Los pueblos más bonitos de Italia”. Dos ejemplos son Castel di Monte y Navelli. No sólo el Parque de los Abruzos, sino también el Parque Nacional de la Majella se considera un tesoro de la naturaleza y su Monte Amaro (2.795 m) es la segunda cima más alta de los Apeninos; el Parque Regional Sirente-Velino donde fluye el río Aterno, está considerado el más frío de Italia. Por último, destaca también la Reserva Natural “Zompo lo Schioppo”, que contiene la cascada más sugestiva de los Apeninos.

 En la ciudad de L’Aquila, conocida como la Florencia de los Abruzos o la Salzburgo de Italia, el proceso de restauración de los edificios y monumentos comenzó los días siguientes al terremoto del 2009. 
Sulmona, cuna del poeta romano Ovidio, está llena de monumentos y obras de arte y es también un centro de actividades artesanales muy importante. La ciudad es conocida sobretodo por sus peladillas (confetti).
Castel di Sangro, en los límites meridionales de la provincia, está dominado por la Colegiata dell’Assunta, una pequeña joya arquitectónica del siglo XIII, con dos puertas monumentales, una de época renacentista y otra de época románica. Tagliacozzo, situada en las laderas del monte Bove es conocida por sus antiguas mansiones señoriales. El arte del territorio se encuentra en los restos de los antiguos templos paganos situados junto a ciudades romanas en las que se reflejan las tradiciones religiosas de esta tierra, como los complejos monumentales benedictinos de época románica: la iglesia de San Pedro de Alba Fucense, edificada sobre los restos de un templo pagano y caracterizada por sus mosaicos del siglo XIII; la iglesia de Santa María en valle Porclaneta de Rosciolo, en las faldas del monte Velino y el complejo monumental de Santa María y San Pellegrino en Bominaco, en la meseta de Navelli. También es famosa la Catedral de San Pelino en Corfino. La belleza del arte se sobrepone a la belleza de los valles, de las montañas y de las mesetas. Hay que señalar las llanuras de Campo Imperatore del Gran Sasso, que distan pocos kilómetros de L’Aquila y la meseta del Sirente-Velino. El pueblo de Scanno, con su lago y las famosas “gole del Sagittario” (gargantas del Sagitario) y “gole dell’Aterno” (gargantas del Aterno), también merece una visita. 

L’Aquila atrae el interés de los turistas de todo el mundo gracias a sus paisajes y a sus bellezas artísticas. Los amantes de la naturaleza visitan el Parque Nacional de los Abruzos, Lacio y Molise para descubrir las distintas especies animales salvadas de la extinción: el lobo de los Apeninos, el rebeco de los Abruzos – el más hermoso del mundo – y el oso pardo marsicano. Un verdadero paraíso para los amantes de la fotografía.
Hay que visitar los numerosos museos de L'Aquila y Avezzano, los restos romanos de Corfinio y Alba Fucens, el castillo y el museo de Celano. No hayq ue perderse los santuarios, las plazas y los burgos de Tagliacozzo y Scurcola Marsicana, lugares llenos de historia que narran las rivalidades entre Suabos y la Casa de Anjou-Sicilia y muestran la importancia de las órdenes eclesiásticas que dominaron durante largo tiempo la vida social y polítca del medievo aquilano.

El deporte más practicado es el esquí de fondo y alpino. Las pistas más famosas son: Campo di Giove, Campo Felice, Campo Imperatore, Ovindoli, Scanno. Gracias a la extensión y riqueza de su terrotorio los Abruzos son el lugar ideal para el trekking, el jogging y las excursiones a caballo. Muchos turistas se aventuran en bicicleta y mountain bike por los valles y las subidas de la zona de L’Aquila. Los expertos recorren los bosques de la zona en busca de setas epigeas y trufas que luego cocinan in situ. En la provincia de L’Aquila hay muchísimas fiestas populares, momentos típicos y llenos de folclore en los que se vuelven a descubrir las tradiciones antiguas y es posible probar los productos locales típicos de la zona. 

Sabores que vienen de la tierra y de la tradición campesina. Los productos típicos de la zona de L’Aquila son los siguientes: En primer lugar encontramos la trufa scorsone estival y negra y los embutidos de cerdo. Otro plato tradicional es el cordero incaporchiato. Antiguamente la carne solo se comía en ocasiones especiales, así que para no levantar sospechas los campesinos cocinaban el cordero sin aromas ni especias, en una olla, cubierta con otra olla, para no dispersar los sabores. Pero aunque las épocas cambian, recetas como esta permanecen en el tiempo. Los quesos son quizás los alimentos más representativos de la cocina tradicional de la región, como el pecorino y el marcetto, una variedad de pecorino más maduro, fermentado con leche. El marcetto sólo se encuentra en las casas particulares, ya que su venta está prohibida. 

El aroma más famoso es el del azafrán de L’Aquila. 
Los platos más característicos de L’Aquila son los maccheroni alla chitarragnocchetti al cacio e uova (ñoquis con queso y huevos), arrosti d’agnello (asado de cordero), capretto (cabrito), agnello cacio e uova (cordero hecho con queso y huevos). Los vinos típicos de la provincia son: Montepulciano d’Abruzzo Trebbiano d’Abruzzo. Los dulces más conocidos son los confetti (peladillas) de Sulmona, las Ferratelle – barquillos hechos con huevos y anís – el castagnaccio y el torrone (turrón) de chocolate, típico de L’Aquila.