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Chieti

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La provincia de Chieti, también llamada “teatina” por el antiguo nombre de la ciudad (Teate), limita al noroeste con la provincia de Pescara, y con la provincia de L’Aquila y la región de Molise al sudeste. Al noreste limita con el mar Adriático.
En este territorio se encuentran predominantemente colinas y montañas y el paisaje se caracteriza por una serie de valles paralelos por los que fluyen numerosos cursos de agua. En la zona más septentrional el paisaje es áspero y deshabitado, mientras que en el sur es más dulce y está lleno de pueblecitos. Los valles principales son: Val Pescara y Val di Sangro
La provincia incluye también gran parte del macizo de la Majella (2.793 m.), el segundo más alto de los Apeninos. Los ríos más relevantes son: AlentoAterno-PescaraAventinoSangroSinello Trigno
Hay muchas zonas de bosques situadas en reservas naturales creadas para proteger y valorar el patrimonio natural del territorio. La parte meridional de la provincia está cubierta principalmente de abetos. 
En cambio, en las cercanías de la costa hay un encinar dentro de la Reserva natural guiada “Lecceta di Torino di Sangro”. En la zona de la Majella la flora se caracteriza por una gran variedad de plantas muy interesantes, como el arce de Lobel, el abedul, el pino negro de Fara di San Martino y el haya. 
Los municipios de mayor población de la provincia son Vasto, Lanciano, Francavilla al Mare y Ortona.

 El litoral “teatino” se conoce como Costa dei Trabocchi debido a la presencia de los llamados “trabocchi”, pintorescas construcciones de madera utilizadas por los pescadores. Aquí se alternan tramos de playa baja de arena o guijarros con otros más altos y rocosos que disminuyen hacia el mar.

Chieti es la cuarta ciudad más poblada de los Abruzos y en el curso de la historia ha sido dominada por los angevinos, los aragoneses y en el siglo XIX por los franceses. La ciudad está situada sobre una colina que divide las aguas del río Aterno-Pescara de las del río Alento. La ciudad se compone de dos partes: Chieti Alta, que incluye el casco antiguo y Chieti Scalo, la zona nueva, con el campus universitario. 
La Catedral de S. Giustino es la iglesia más grande e importante de la ciudad. El Museo Arqueológico Nacional de los Abruzos está situado en el Ayuntamiento, una mansión de estilo neoclásico. Son también muy interesantes el Museo de Arte “Costantino Barbella”, en el palacio Martinelli-Bianchi, con una exposición de frescos, pinturas sobre lienzo y piezas de cerámica, y el Museo de Arte Sacro de Ortona. 

Vasto es el segundo centro más poblado de la provincia y sus orígenes son preromanos como los de Chieti. La ciudad se desarrolla en dos núcleos urbanos: el casco histórico de Vasto capital y Vasto Marina, el nuevo centro residencial y comercial. En esta zona el litoral es uno de los destinos preferidos por los amantes del mar. La Catedral de S. Giuseppe se remonta al siglo XIII. El Palacio D’Avalos fue construido sobre los restos de un edificio del siglo XIV y debe su nombre a uno de los últimos señores de la ciudad. En la actualidad es la sede del Museo Arqueológico y de la pinacoteca. El Castillo Caldoresco fue utilizado en el siglo XIX también como casa particular.

El municipio de Atessa pertenece a la comunidad de montaña de Valsangro y es el mayor de la provincia en cuanto a extensión. Aquí se halla la Columna de San Cristóbal, situada en lo alto de la colina del mismo nombre, muy cerca del centro de la ciudad. La estatua del santo fue construida para pedir protección contra la peste de 1657. Encontramos también la Catedral de San Leucio y la iglesia de Santa Cruz, además de muchos otros edificios señoriales: el Palacio Coccia-Ferri, el Palacio Spaventa, la Casa De Marco y el Palacio Marcolongo.
 
En la provincia se pueden admirar las Termas Romanas, el Museo Municipal Arqueológico y el Museo Diocesano de Lanciano. También en Lanciano, sede del Milagro eucarístico del mismo nombre, se pueden admirar la iglesia borgoña-cisterciense de Santa María Mayor y su imponente rosetón y la Catedral, parcialmente construida sobre un puente romano del siglo II.

 En 2002 fue inaugurado el Museo de la Batalla de Ortona-MUBA ’43 que, a través de un recorrido temático sobre el acontecimiento bélico, rinde homenaje a las 1314 víctimas civiles y a los militares canadienses y alemanes que fallecieron en diciembre de 1943. 

Gracias a la variedad de sus paisajes se pueden practicar numerosas actividades al aire libre en cualquier estación. Durante el invierno, entre las rocas y bosques de los Montes Pizzi, hay un bullicio de gente que esquía en las pistas de Pizzoferrato y Gamberale.
Además, en el extremo septentrional de la cima de la Majella se encuentran las pistas de Passolanciano y La Majelletta. En todos los casos es posible practicar esquí de fondo y alpino
Las zonas montañosas de la Majella están salpicadas de refugios a los que ascienden los amantes del trekking durante todo el año, organizando auténticas expediciones. Los parques y las reservas naturales son la parada favorita de los aficionados al birdwatching y al biowatching

Para los amantes de la mountain bike y del trekking hay tres rutas distintas: Majella, Sangro y Trigno. Aquí, además de estar en contacto directo con la naturaleza, es posible admirar los restos arqueológicos y artísticos, para descubrir y fotografiar todo lo que la provincia ofrece, así como degustar los sabores locales, tanto los del litoral como los del interior. 

Pero el litoral no solo es mar y sol. Los centros costeros ofrecen servicios como instalaciones para voley playatenispiscinas, campos de fútbol sala. También es posible practicar esquí náuticowindsurf vela. Los pinares son ideales para un paseo refrescante. Mucha gente también practica la pesca cerca de los ya mencionados “trabocchi”.
Para los amantes de la vida noctura, en la costa hay muchas discotecaspubs locales. En la zona del interior, en cambio, se organizan numerosos encuentros gastronómicos como ferías y espectáculos en las plazas. 

La cocina teatina presume de una gran variedad de platos y sabores distintos gracias a sus productos tanto marineros como del interior. El ingrediente principal de muchos de ellos es el tradicional aceite de oliva. Hay también trufasmiel confituras hechas con fruta de temporada. 
Uno de los primeros platos más típicos, como en toda la región, son los espaguetis a la guitarra; entre los segundos platos encontramos los llamados arrosticini (pinchos morunos) hechos con carne de cordero, originarios de la zona interior pero ahora muy comunes también en toda la costa. Otros platos muy sabrosos son las turcenelle en salsa de tomate (vísceras de cabrito en salsa y cocinadas con mucha guindilla) y el conejo a la “chietina”, relleno de lonchas de jamón, aromatizado con romero y cocinado al horno.
Entre los dulces destaca el turrón de higos secos y el famoso sanguinaccio a la chietina, hecho con sangre de cerdo filtrada, mosto, canela, chocolate y piñones. Entre los quesos más conocidos destacan el provolone dulce y picante de Guardiagrele.
Aquí se producen también ricotta (requesón) y pecorino (queso de oveja). Los platos de pescado más sobresalientes son las anchoas a la ortonese y las sepias a la sanvitese. En Lanciano se produce una excelente guindilla sumamente picante. 
Los dulces están hechos con ingredientes sencillos: pizzelletaralluccicicerchiata y también los fiadoni, típicos de Semana Santa.
No hay que olvidar los vinos de la región, como el vino tinto Montepulciano d’Abruzzo, el blanco Trebbiano y el Cerasuolo d’Abruzzo. También hay licores muy apreciados como el famoso Amaro.